Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Una leyenda del deporte 'amateur'

Florentino García, más de medio siglo de magisterio en el boxeo aragonés

Floren, a sus 74 años, es probablemente la figura más venerada del pugilismo de la comunidad; ha conocido el lado profesional, pero su vida ha sido el deporte aficionado

Florentino García, en el Werdum Training Center de Zaragoza, donde sigue dando consejos

Florentino García, en el Werdum Training Center de Zaragoza, donde sigue dando consejos / SERVICIO ESPECIAL

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Fran Osambela

Fran Osambela

En una España, a finales de los 60 del siglo pasado, en la que la mayoría de edad no se alcanzaba hasta los 21 años, el padre de Florentino García Anadón (Aguarón, Zaragoza, 1950) se negó a firmarle el permiso que necesitaba para convertirse en boxeador 'amateur'. Cuando al fin se hizo 'mayor', apenas disputó tres combates, "y de rebote", según sus propias palabras. Pero tenía talento para el boxeo. Y mucho. Así lo habían detectado todos aquellos que le habían rodeado desde que en 1967 entró por primera vez por la puerta de un gimnasio: estaba llamado a ser preparador. Y de los buenos. Y no se equivocaron.

Con 22 años siguió los consejos de los directivos de la federación aragonesa y se marchó a Madrid, donde logró el título nacional INEF. Empezó formando a púgiles mayores que él, para con los años convertirse en el seleccionador eterno del boxeo aragonés. Más de cinco décadas después, hoy es una leyenda. Probablemente, la figura más venerada de este deporte en la comunidad.  

A sus 74 años, Florentino García sigue impartiendo su magisterio. Observar la admiración que provoca en todos aquellos que le reconocen, bien sea en una velada a la que él asista, bien sea en el gimnasio Werdum Training Center de la zaragozana calle Manuel Lasala, donde actualmente aún da consejos de forma altruista a un grupo de practicantes de boxeo de distintas edades, explica la impronta de su figura.

Floren, en la imagen con el árbitro Alberto Navarro, fue homenajeado el 1 de junio en La Muela

Floren, en la imagen con Alberto Navarro (considerado uno de los mejores árbitros de España), fue homenajeado el 1 de junio en La Muela / SERVICIO ESPECIAL

Limpieza

"Desde el primer momento solo he querido ser honesto y enseñar. No he buscado nada más ni he necesitado nada más". García, que se ganó la vida como joyero, es en sí mismo un monumento a los valores del boxeo aficionado. Solo entiende este deporte desde la limpieza, el respeto por el rival y la educación, las razones por la que se ha mantenido siempre que ha podido lejos de la esfera profesional. "Claro que me consta la existencia de la corrupción en el profesionalismo. El amaño, los sobres con dinero en las habitaciones de los jueces, los púgiles condenados a perder, las trampas, las mentiras, el recorte de las bolsas a última hora... También hoy por supuesto".

Aunque ha rechazado en su carrera muchos más ofrecimientos, por tres veces Floren se ha adentrado en el profesionalismo y de las tres ha salido escaldado. "Fue con chicos que me tocaron la fibra más allá de lo normal. Me pidieron ayuda y acepté". Se refiere a Fernando Bermejo, Ángel Quílez, los dos púgiles de los años 70, y Carlos Lerín, que colgó los guantes en octubre de 1996 tras vivir ambos una encerrona en la ciudad húngara de Paks, con un pseudotítulo del peso ligero de la WBU en juego.

Ni una floritura

De Bermejo recuerda muchas escenas, pero destaca que nada más aceptar convertirse en su entrenador le dijo: "A la primera floritura que hagas en el 'ring', la primera vez que bajes la mano en plan de vacile, tiro la toalla". Florentino García estaba en la esquina de Bermejo una noche de noviembre de 75 en León, donde el zaragozano protagonizó (aunque perdió) un combate mítico contra el canario Miguel Velázquez, quien en ese momento acumulaba 59 victorias, tres derrotas y tres nulos en su carrera. Uno de los más grandes del boxeo español de siempre.

De Quílez, un zurdo bilbilitano que antes de ser profesional se proclamó campeón de España 'amateur' en Zaragoza en 1975 de la mano del propio Floren, rememora especialmente los entrenamientos juntos. "Hubo días memorables. Había quien venía a vernos entrenar de propio. Lo dábamos todo, parecían combates de verdad. Un día haciendo guantes me alcanzó de tal manera que me dejó dormido de pie".

"Habrá quien ame tanto este deporte como lo amo yo, pero no habrá nadie que lo ame más, por eso mi vida ha sido siempre el boxeo 'amateur"

Florentino García

— Preparador de boxeo

Carlos Lerín, por su parte, está grabado en la memoria de Floren como el protagonista de su última experiencia como preparador profesional. No se quita de la cabeza aquel viaje a Hungría. "Al llegar nos hospedaron en la misma habitación que otro boxeador español al que conocíamos, Carlos Rocha, que había viajado sin entrenador y sin nadie. Pretendían que durmiéramos los tres en la misma habitación. Lerín y yo en la cama grande y Rocha en una supletoria".

El episodio, uno de tantos vividos por el entrenador zaragozano, acabó como no podía ser de otra forma: "Bajé a recepción y les dije que localizaran al promotor. O nos daban habitaciones en condiciones o nos volvíamos a España sin pelear". Al final hubo habitaciones y combate, sí, pero la cosa aún fue a peor. "Antes de la pelea me advirtieron de que pasara lo que pasara tenía prohibido tirar la toalla si Carlos entraba en apuros. Lo tenían todo preparado para que ganara el suyo, un tal Kalocsai que después fue campeón de Europa. La segunda vez que Lerín se fue a la lona, creo que era el quinto asalto, le hice señas para que dejara terminar la cuenta. Y para casa. Aquel fue un viaje al infierno". 

Florentino García, en 1975, en los campeonatos de España 'amateur', entre el boxeador Pedro Damián Vaquero, y el preparador Juanito Delaparte, otra leyenda

Florentino García, en 1975, en los campeonatos de España 'amateur', entre el boxeador Pedro Damián Vaquero, y el preparador Juanito de la Parte, otra leyenda / SERVICIO ESPECIAL

De camino a España, vía Múnich, García tuvo tiempo de sobra para reflexionar junto a su pupilo sobre el profesionalismo. Después de tres años -incluidos los más de 12 meses de inactividad de Lerín como consecuencia de un gravísimo accidente de moto- y once peleas juntos (7 victorias, 4 derrotas), ya habían visto "suficiente". Y las consecuencias fueron inmediatas. Lerín no volvió a pelear y Floren no ha vuelto al profesionalismo. "Habrá quien ame este deporte tanto como yo, pero no que lo ame más. Por eso mi vida ha sido siempre el boxeo 'amateur". Palabra de maestro.  

Tracking Pixel Contents