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Radiografía de un deporte en auge en Aragón | Por amor al (arte del) boxeo

Cada vez hay más gente que se pone unos guantes del mismo modo que otros se calzan una zapatillas o cogen una raqueta, sin otro objetivo que el de hacer una actividad física

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Fran Osambela

Fran Osambela

Un técnico superior de transporte y logística que trabaja en Zaragoza en la empresa alemana Duvenbeck, concretamente en la Ciudad del Transporte, y antes hizo lo propio como gestor de tráfico internacional de Grupo Sesé, se proclamó hace un par de meses en Palencia campeón de España de clubs de boxeo 'amateur'. Se trata de Vicente Gómez Tejero, un bilbilitano que hace "unos cuatro cinco años" comenzó a boxear por afición junto a unos amigos "para soltar el estrés y la ansiedad", según sus propias palabras.

Ahora, con 29, lo tiene tan claro como el primer día: "No pretendo ser profesional, solo hacer deporte y divertirme. Eso sí -añade-, me gusta la competición, ir a campeonatos y probar mis limitaciones, para siempre seguir mejorando".

Vicente Gómez, el pasado 29 de noviembre en el Siglo XXI de Zaragoza, frente a Andrei Catalin

Vicente Gómez, el pasado 29 de noviembre en el Siglo XXI de Zaragoza, frente a Andrei Catalin / Ruben Ruiz

Vicente es el paradigma de quien no ve el boxeo profesional como una opción. Desde fuera, el amateurismo se suele contemplar como el paso previo a ese universo más conocido donde están la fama y el dinero, pero para muchos y muchas -cada vez hay más mujeres- existe un deporte en el que ponerse unos guantes es similar a calzarse unas zapatillas o coger una raqueta por afición. "Desde mi punto de vista, los riesgos y beneficios que conlleva el salto a profesional no me interesan, ya que tengo mi trabajo y mi forma de vida, solo que amo incondicionalmente el boxeo, sobre todo el olímpico", sentencia Vicente Gómez.

Irene y Eneko

Más allá de la figura del bilbilitano, en Aragón existe un caso especialmente llamativo. Lo protagonizan Irene Puente y Eneko Aranaz, un matrimonio unido por el boxeo. Es difícil encontrar un ejemplo donde la esencia de este deporte sea más transparente. Ella, 31 años, es profesora en el colegio Compañía de María de la capital aragonesa. Él, dos años mayor, es comercial. Y ambos disfrutan juntos de la práctica del boxeo (del deporte en general) cada día. 

Irene se proclamó en 2022 en La Manga del Mar Menor (Murcia) campeona de España 'amateur' en la categoría de hasta 63 kilos. Eneko cayó derrotado pese a protagonizar un extraordinario primer combate en la misma cita (hasta 67 kilos). Ella disputó y ganó poco después la Copa Iberdrola, que enfrenta a las campeonas de España con las integrantes del equipo nacional, y ese mismo día ambos tomaron de la mano la misma decisión: abandonar el 'ring'. 

"Competir en boxeo requiere de una enorme exigencia, hay mucha presión, incluso como aficionado, aunque no lo parezca, -explica Eneko-, y nosotros optamos por olvidarnos de la competición. Seguimos boxeando, pero en privado". Varios días a la semana, antes de comenzar sus respectivas jornadas laborales, acuden juntos a entrenarse al Metropolitan Romareda de la capital aragonesa.

El matrimonio formado por Irene Puente y Eneko Aranaz entrena en el Metropolitan Romareda de Zaragoza

Laura Trives

"Nada más bajar del 'ring' tras ganar la copa Iberdrola en la plaza Colón de Madrid le dije a Eneko: Me ha encantado todo esto, pero en el fondo no ha merecido la pena", añade Irene. Nunca se ha arrepentido de renunciar, pese a que no faltaron voces que le animaban a continuar. "Creo que acerté, tengo recuerdos fantásticos y mientras competí fue todo muy intenso, pero aún soy más feliz ahora".

Boxeo auténtico

Una conversación con ambos al mismo tiempo permite radiografiar el boxeo desde su vertiente más pura y auténtica. "El boxeo es estrategia, técnica, movimiento, estilo, dominio de tus miedos, bloqueos, dar información falsa al rival...", explica Eneko. "Es guerra psicológica, inteligencia, engaño, sentirte bien contigo misma, preparación previa, piernas, conexión mental...", continúa Irene.  

"Somos felices así, no nos hace falta nada más. Se trata de hacer deporte, de mantenerse en forma y de disfrutar. Mi trabajo es ser profesora, que me encanta, y el boxeo me completa, sobre todo porque lo comparto con mi marido»

Irene Puente

— Campeona de España de boxeo 'amateur' en 2022

Los dos endurecen el rostro al unísono cuando se pone sobre la mesa la palabra 'profesionalismo'. "Ser 'amateur' no es sinónimo de ser peor que un profesional. Muchos aficionados pondrían y ponen en problemas a muchos profesionales porque su preparación, estilismo y entrenamiento son igual de buenos o mejores. Otra cosa es la presión y la vida que conlleva ser profesional", explica Eneko, que en boxeo acumuló ocho victorias consecutivas antes de su única derrota y que también ha competido en kick boxing y k1 (nueve peleas y también una sola derrota entre ambas modalidades). 

"Somos felices así, no nos hace falta nada más. Se trata de hacer deporte, de mantenerse en forma y de disfrutar. Mi trabajo es ser profesora, que me encanta, y el boxeo me completa, sobre todo porque lo comparto con mi marido», narra Irene, que durante la charla no deja de tener palabras amables para los entrenadores que han compartido ambos: José Ramón Escriche, Pablo Iniesta y Carlos Sánchez Moyano. "Puedes tener talento, pero el boxeo es aprender. Es importante siempre tener un buen preparador".

José María Gómez Chamón

Quien también lleva fama de excelente entrenador es José María Gómez Chamón (Zaragoza, 1971), que como púgil llegó en su día a ser convocado en la lista preliminar del equipo español que participó en los Juegos de Barcelona 92. Si condensáramos el boxeo español de forma muy gráfica en un solo cuadrilátero, Gómez IV (tuvo otros tres hermanos también púgiles) sería una de sus cuerdas. Entró al gimnasio a los 15 y colgó los guantes a los 33 después de ¡116 combates! en el campo 'amateur', mejor dicho, "en modalidad olímpica", que es como le gusta denominarlo a él.  

José María Gómez Chamón, en el gimnasio Iron Salfer de Zaragoza

José María Gómez Chamón, en el gimnasio Iron Salfer de Zaragoza / SERVICIO ESPECIAL

La charla con Gómez Chamón permite visualizar con claridad la frontera entre el profesionalismo y el amateurismo. "Son dos deportes distintos. Comparten la palabra 'boxeo', pero no tienen nada que ver. Lo digo yo y también muchos de los que han pasado al campo profesional". Púgil, directivo, presidente de la federación aragonesa, director técnico… Gómez Chamón lo ha sido todo y actualmente da clases en cuatro gimnasios de Zaragoza: Iron Salfer, Indesport, Sabáh y Viking Brothers.

"Es vital que los chicos y las chicas que empiezan vayan superando una a una todas las fases de este deporte, que no olvidemos que es una actividad de riesgo. La paciencia es una de las grandes virtudes que se necesitan". Lo dice quien hasta que no acumuló 25 combates no se atrevió a bordarse su nombre en el calzón, un ejercicio de "modestia y respeto por los grandes púgiles" que aún recuerdan sus más allegados. 

Diferencias

Gómez no se cansa de advertir sobre la ansiedad que tienen muchos por saltar al campo profesional. "En la modalidad olímpica los guantes son más grandes y llevan más protección, los vendajes también son otros, son tres asaltos de tres minutos y punto… y los pesajes son el mismo día, lo que favorece la igualdad".

Al margen de las competiciones, el entrenador zaragozano destaca la demanda que existe en los gimnasios de Aragón, donde cada vez se apunta más gente con el único objetivo de "hacer boxeo". "Es un deporte muy completo y exigente, que colma sin necesidad de subir a un 'ring".  

Lo mismo opina Eloy Valero (Zaragoza, 1959), veterano entrenador que está al frente del Old School Boxing Valero, con sendas salas en Novallas y Casetas. "En este deporte la precipitación se paga muy cara". Eloy, también mánager y promotor, es el pilar en torno al que gira la carrera de su hijo Jonathan, que acumula 24 peleas como profesional.  

Eloy Valero, quien fue 'amateur' desde 1977 a 1982, periodo en el que disputó 27 combates repartidos en las modalidades de boxeo, kick boxing y kyokushinkai, ha conocido "muchos casos" de púgiles que se han pasado al profesionalismo "demasiado pronto". "Hay muchos que se dan cuenta de su error al recibir el primer golpe. Sobran ejemplos de púgiles que solo han hecho una pelea de profesional". 

El entrenador zaragozano tiene entre los chicos y chicas que prepara actualmente a un "caso muy llamativo", según explica. Se trata de Olaya Rodrigo Laborda, una adolescente de Malón de 16 años con "las ideas claras": ella sí quiere ser boxeadora profesional. 

Enganchada

Olaya Rodrigo, de 16 años, sueña con ser profesional

servicio especial

Olaya estudia cuarto de la ESO en el IES Nuestra Señora del Pilar de Tarazona y se entrena tres veces por semana en la sala de Valero en Novallas. "Probé, me apunté y me envenené", dice para explicar su llegada al boxeo. "Estoy enganchada, soy feliz y ahora tengo claro que quiero llegar a profesional". Eso sí, también asume que todavía tiene "mucho" por recorrer. De momento lleva dos peleas (nulo y victoria) y es probable que en marzo dispute una tercera. Eso sí, mientras su futuro en el boxeo se disipa (o no), Olaya alimenta cada día su vocación inquebrantable: la Guardia Civil. 

Olaya, en un entrenamiento

Olaya, en un entrenamiento / SERVICIO ESPECIAL

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