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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

Nadie dio un palo al avispero

Ciento setenta y ocho kilómetros de etapa y apenas diez de competición

Merlier se impone en la línea de meta este lunes.

Merlier se impone en la línea de meta este lunes. / ASSOCIATED PRESS

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Zaragoza

Ciento setenta y ocho kilómetros de etapa y apenas diez de competición. Ese sería el resumen de la jornada de este lunes a no ser que en ese siniestro deambular por las carreteras del norte de Francia, a ritmo desganado, Philipsen no hubiera copado todo protagonismo del día con su caída, fractura de clavícula y abandono inmediato. Se fue uno de los grandes llegadores dejando a Bryan Coquard hecho polvo por sentirse causante del desequilibrio del danés. Es la primera semana de carrera donde la demencia colectiva es la reina del lugar generando abundantes visitas al asfalto. El colmo llegó con un enorme tozolón colectivo a ochenta metros de meta que obligó a algún ciclista a cruzar la meta andando con la bici del ramal.

En jornadas de sesteo como la de ayer con el pelotón anestesiado, los directores de carrera tenían sus recursos para movilizar la etapa o al menos para dar una imagen más productiva. El proceso era visitar el coche de un equipo modesto para ‘animar’ a su director a que sus chicos dieran algunos palos al avispero y se generase una aceleración de pedales que acabase con la parsimonia y las piernas caídas, o que se plantease una fútil escapada condenada a morir antes de meta. Esa gestión solía tener un premio con la invitación del equipo al año siguiente. Eran modestos equipos de mercenarios dispuestos a cualquier trabajo que cumplían con abnegación el cometido. Pero en el Tour no abundan los mercenarios al servicio del organizador.

Solamente con Dunkerque a tiro de piedra se rompió el duelo colectivo. La abundancia de fuerzas en el pelotón por el nulo desgaste del viaje animó a probar fortuna a muchos advenedizos del esprint metiéndose en ese foso de caimanes con el resultado calamitoso ya comentado. La llegada ajustadísima entre Tim Merlier y Jonathan Milan fue lo más destacado del día en el panel deportivo. No fue un buen día para la carrera ni para el mérito de sus corredores, de hecho la organización no otorgó el habitual premio a la combatividad que otorga cada jornada. 

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