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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

Fuga de cerebros

Healy forma parte de ese club que la naturaleza ha enfrentado con la estética

Ben Healy (EF Education-EasyPost) entra vencedor en la etapa de este jueves.

Ben Healy (EF Education-EasyPost) entra vencedor en la etapa de este jueves. / TOUR DE FRANCIA / Europa Press

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Zaragoza

Ben Healy posiblemente sea el ciclista más desgarbado de la carrera, lo cual no le impidió este jueves redondear su victoria en la etapa con una exhibición insultante digna de un killer. Al fin y al cabo un porte elegante no es garantía de superioridad en un deporte como el ciclismo, donde la exigencia física y la resistencia son esenciales. Muchos recordarán a Vicente Belda, de minúscula estampa, cuya estatura (1,54 m) no daba para hacer la mili y, sin embargo, era un destacadísimo escalador que acumuló importantes victorias. Healy forma parte de ese club que la naturaleza ha enfrentado con la estética pero tiene arrestos para dar la campanada de cuando en cuando.

La etapa se disputó a un ritmo como si no hubiera un mañana, con muchos aspirantes a participar en la escapada, siempre anulados a base de velocidad, hasta que se organizó un fuga de cerebros con Van der Poel y Simon Yates como cabecillas, sin desmerecer a Simons, Storer, Barta o el propio Healey. El proyecto funcionó hasta tal punto de darse por segura la rehabilitación del nietísimo con el maillot amarillo dada la diferencia alcanzada por los fugados. Sin embargo la prematura marcha de Healey, el cansancio acumulado por alto ritmo, el calor y la resurrección del pelotón dejaron en un pírrico segundo a favor del asaltante la prenda codiciada. Pero lo logró. Pogacar no sufrió la pérdida, es más, contaba con ello para liberar a su equipo de un desgaste innecesario hasta el próximo lunes. Tiempo habrá para poner a sus chicos en fila de a uno.

El equipo de Ben Healy, Education First, rentabilizó ayer su presencia en el Tour. Tiene un presupuesto de veinte millones de euros por temporada. Representa la extraña condición de que una empresa dedicada a cursos de idiomas y estancias educativas en otros países pueda ser un negocio tal como para mantener un equipo profesional de primer orden. Pero es así. El pelotón del Tour reúne patrocinadores insospechados: crecepelos, grifería, depuradoras de agua, bancos, lavaderos de coches, petrodólares, prestamistas, telefonía. Todo es bueno para el convento.

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