Fútbol
Así ha sido el entrenamiento de Messi en el Martínez Valero
La campeona del mundo se ha ejercitado en el feudo franjiverde con el astro rosarino como gran estrella

Así ha sido el entrenamiento de Messi en el Martínez Valero / Áxel Álvarez
Kike Calabuig
Llegó el gran día y el colofón final a la concentración de la albiceleste en la provincia de Alicante. La afición respondió a la llamada y 20.085 almas tiñeron las gradas del Martínez Valero con banderas, tifos y camisetas de cualquier parte del mundo. La ilusión por ver a Messi era tremenda y aunque fuese desde lejos, un simple saludo del ocho veces campeón del mundo era más que suficiente para dibujar sonrisas e incluso lágrimas de felicidad en la cara de los presentes.
El entrenamiento de este jueves en el Martínez Valero siguió con la misma tónica que los anteriores en La Finca Resort de Algorfa. Ritmo suave, varios ejercicios para entrar en calor y partido a campo reducido para terminar. Todo pensado en el compromiso amistoso que la selección albiceleste disputará en Luanda ante la selección angoleña.
Rienda suelta a la locura
La salida de los futbolistas argentinos se demoró por el retraso en la llegada del autobús, pero no fue un impedimento para el tremendo ambiente vivido dentro del Martínez Valero. Solo con nombrar a Messi por megafonía ya se daba rienda suelta a la locura en las gradas, que mientras esperaba a sus ídolos, vibraba y bailaba a ritmo de La Morocha.
La sesión de trabajo arrancó con los clásicos rondos para entrar en calor. Al principio, los pupilos de Scaloni, se dividieron en varios grupos y a medida que pasaban los minutos, los rondos pequeños se convirtieron en uno solo y a gran escala. Cada pase, cada robo y cada caño se celebraba en las gradas como un gol. Declarado el estado de felicidad absoluta en Elche.
Cambiaron de ejercicio los argentinos y con ello llegaron los primeros disparos a portería. El grupo estaba dividido en dos, uno en cada portería, defendidas por Gerónimo Rulli y Walter Benitez respectivamente. Con las acciones y los golpeos, los presentes empezaron a disfrutar de verdad y a ver pinceladas de la tremenda calidad que atesoran los campeones del mundo.

Messi observa la grada del Martínez Valero durante su entrenamiento. / Áxel Álvarez
Se celebraba cada gol y se lamentaba cada parada de los porteros. Todos por igual excepto uno, quién sino, Leo Messi. El mítico número diez, solo con controlar el balón, hacía que los decibelios del Martínez Valero creciesen de forma ostensible. Se le resistió el gol y Rulli se lo puso bien difícil, pero finalmente, cuando el ejercicio entraba en su fase final, el astro rosarino consiguió ver puerta para la alegría de los miembros de la zona norte de la grada.
Poco a poco el entrenamiento iba tocando a su fin, pero todavía faltaba el plato fuerte y por lo que muchos habían acudido hasta el feudo franjiverde, el tradicional partido de entrenamiento. Al igual que en Algorfa, Scaloni separó a sus jugadores en los mismos tres equipos y desde la grada se encargaron los presentes de jalear, pitar y ovacionar cada acción como si de un partido del Elche se tratase.
"Hat-trick" con pinceladas de magia
Arrancó el ejercicio con Messi sobre el verde, acompañado principalmente por Lautaro Martínez. Al principio el más goleador fue el delantero del Inter, pero poco a poco le daría la vuelta el actual futbolista del Inter de Miami. Primero lo intentó con una vaselina que se marchó rozando el larguero, pero acto seguido empezó a ver puerta con facilidad. En cuestión de cinco minutos, marcó tres y demostró porque es considerado por muchos como el mejor futbolista de la historia.
El segundo enfrentamiento hizo que entrasen en escena futbolistas como Buendía, Foyth o Nico González y el desenlace fue el mismo, otra victoria del grupo liderado por Messi y Lautaro. La intensidad en el partido bajó respecto al del martes en Algorfa, quizás motivado por tener el duelo ante Angola a escasas horas.
Tras tres duelos de cinco minutos, el entrenamiento llegó a su fin y con ello llegó un ligero baño de masas. Los jugadores repartieron balones por todas las zonas de la grada y eso hizo que niños y mayores se peleasen por recibir un regalo de sus grandes ídolos. La mayor ovación apareció cuando Messi recorrió varios metros saludando a los seguidores y de esta manera cerraba una jornada inolvidable para más de 20.000 aficionados al fútbol.
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