LA MONTAÑA EN ARAGÓN
Los andurriales de Calatayud
La inmensidad de la Comunidad de Calatayud nos abastece de múltiples posibilidades para saciar nuestra ansia de caminatas entre cerros, pinares, barranqueras, margas y cumbres

El inesperado castillo de ‘El Sacristán’ es una curiosidad de Ariza. / Servicio Especial

El curioso castillo que abre la puerta de Aragón
Por una puerta se entra y se sale. Esa virtud tiene Ariza, de bienvenida o despedida a nuestra tierra. Esta condición hace de esta localidad una parada alejada a la que merece la pena venir tan solo por su plural patrimonio histórico y artístico. A estos encantos une uno de los castillos más insólitos de Aragón, no por conocer batallas, ni por ser cárcel de enamorados. Su proeza es casi contemporánea y guarda la creatividad de Félix Gallardo El Sacristán, constructor de esta obra de arte que nos llevará a recorrer una insólita circular bastante llana de nueve kilómetros.
Salimos de Ariza por un túnel. Un tubo que salva por debajo la autopista a Madrid. Al otro lado recorremos el barranco de la Alovera tomando el sendero de la derecha. Volveremos por el ramal de la izquierda en unas tres horas. Pasamos por la Fuente del Sapo, entrando y saliendo de un pinar, cruzando varias veces el torrente, normalmente seco. Cerca queda un horno de cal y una nueva fuente, llamada de los Pescadores.
Se sube ahora por una ladera en la que topamos con la primera obra de El Sacristán, un pequeño refugio escondido bajo la roca. Pero su obra maestra la veremos en breve, al alcanzar un mirador sobre un cerro.
Bajaremos con curiosidad a su encuentro. Es pequeño y lleno de detalles. Murallas y defensores de hojalata, caras y relojes de sol, tallas e inscripciones latinas, esculpidas por este artista ermitaño hace unos cincuenta años. Tras visitarlo solo queda volver por sendero hasta el tubo de Ariza.
Centauros en el cercano Oeste de Armantes

Las vistas sobre los Castillos de Armantes son el ‘hype’ de la ruta / Servicio Especial
Centauros del Ibérico. Eso seremos. Un aire a Arizona se da. Tanto que no se extrañen si en la excursión se topan a John Wayne y les pregunta si han visto un grupo de indios con una muchacha blanca. Rojizas y erosionadas, el agua y el viento han jugueteado con estas margas y arcillas para moldear como alfareros curiosas formaciones que evocan al mejor John Ford. Iremos (19 km.) hasta la Cruz de Armantes para regodearnos con tanto capricho geológico.
Saldremos del parking aposentado junto a la antigua N-234, saliendo por la nueva de Calatayud a Torralba de Ribota. Bien señalizado, tras un kilómetro y poco de pista continuamos por un sendero al barranco de Valdezanco. Entre cultivos y corrales engancharemos con la pista anterior, atrochando alguna curva por caminillos.
Un claro cruce nos hace despedirnos, por fin, de la pista, para encaramarnos a un cordal que, sin ninguna pérdida, nos lleva a la Cruz, cénit de esta ruta. Maravíllense con el panorama e imaginen al Séptimo de Caballería de genocida cacería de comanches.
Esperen. Aún no ha terminado la película. Regresen por la llanura para descender por una senda que mana a la izquierda. Está baja y enamora por las vistas y miradores a los Castillos de Armantes, un goce. Paren, hagan fotos y suban todas al insta. Like asegurado. Cuando se sacien, sigan por el barranco del Salto, sin pérdida, hasta el parking del inicio.
Remojón entre buitres, pinturas y paredones

Los muros calcáreos del Río Mesa conducen a Jaraba. / Servicio Especial
Jaraba es agua. Agua de Mesa. Del Río Mesa. Serpenteando por sus hoces nos embriagaremos de un trayecto algo largo (19 kilómetros) y cierta exigencia (700 metros de desnivel), que merece la pena por las pozas, las cascadas, los buitres y las pinturas rupestres. Menú variado. ¿Quieren algo más? ¡Ah! De postre, un paso de clavijas, facilísimo, para darle algo de sabor.
Salgamos hacia los balnearios (GR-24) e iniciemos la corta romería al Santuario de la Virgen de Jaraba por la Hoz Seca o Cañada del Campillo. Entren si pueden al templo. Sigamos las señales del GR-24.1 y los apriscos pastoriles hacia las indicaciones de las pinturas rupestres de Roca Benedí. Busquen en la pared unos ciervos, arqueros y una mujer con un niño de estilo levantino. ¿Seguimos?
De vuelta a la Hoz Seca, andaremos unos cinco kilómetros por su fondo hasta salir por los tramos de cortas clavijas, antes mencionados, y alcanzar los Corrales de los Raídos. Por un altozano y por pista entremos en la localidad de Calmarza, buen intermedio para echar un bocado frente a la cascada del Pozo Redondo.
¡Ahora sí! Nos metemos de lleno en las Hoces del Mesa de vuelta a Jaraba (GR-24). No se pierdan la subida al Mirador de los Buitres. El nombre no defrauda. En su caseta se escondan para ver a estas preciosas rapaces de tan mala fama. Sigamos por un sendero observando las paredes calcáreas y los repoblados pinares, junto al riachuelo manso. Respiren la calma.Estamos cerca del feo final: por la carretera entramos en Jaraba.
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