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El nuevo gran reto del aragonés Juan Carlos Gimeno: "Me voy a poner al límite"

El atleta turolense recorrerá en febrero 1.200 kilómetros de la Patagonia argentina y chilena como próximo objetivo de su carrera deportiva: "Me siento preparado, pero me da respeto"

Juan Carlos Gimeno, con la bandera de Aragón en uno de sus últimos retos.

Juan Carlos Gimeno, con la bandera de Aragón en uno de sus últimos retos. / SERVICIO ESPECIAL

Juan Carlos Gimeno no entiende el deporte sin épica ni la geografía sin límites. Tras un año consagrado a batir récords en el Monte Fuji y sobrevivir al frío gélido de Laponia, el atleta de Calamocha pone ahora la mirada en el continente americano. En febrero de 2026, el turolense emprenderá una travesía de más de 1.200 kilómetros por la Patagonia argentina y chilena.

La elección del escenario para su nuevo reto no es ninguna casualidad. Gimeno quería un lugar que rivalizara en dificultad y belleza con sus anteriores conquistas y, en esa búsqueda, topó con un entorno con «mucho lago, mucha estepa y mucho desierto», una combinación que le atrajo de inmediato: «Lo veía un poco para ponerme a prueba y para hacer algo duro y bonito».

El salto cuantitativo respecto a sus anteriores retos es notable. Si en el Ártico completó 500 kilómetros, ahora la distancia se duplica sobradamente. Estima que la aventura le llevará «aproximadamente dos semanas». Aunque llega con la confianza de los triunfos recientes, mantiene la prudencia por la magnitud del proyecto: «Evidentemente me siento preparado, pero sí que me da respeto».

La trayectoria de Gimeno como atleta es la de una metamorfosis. Exfutbolista con experiencia en Segunda B, decidió colgar las botas porque, aunque se sentía «deportista de toda la vida», buscaba algo más profundo. «Lo veía como una forma de transformar», argumenta sobre su paso a la ultradistancia, una disciplina que le ha permitido «darle velocidad» a su vida deportiva desde otra perspectiva distinta.

Esa superación personal es el motor que le empuja ahora hacia el fin del mundo. Para Gimeno, correr no es solo lo físico, sino una manera de descubrir el planeta y a sí mismo en cada reto. «Sin esto, nunca hubiera estado en África o en el Sáhara», reflexiona. En la inmensidad de la Patagonia buscará de nuevo esa sensación que justifica todo el dolor del entrenamiento: «Son formas de también sentirme pequeño. Y al sentirme pequeño, pues saco toda mi potencia».

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