REAL MADRID 1 - MAN. CITY 2
El City deja al Real Madrid de Xabi Alonso en una calle sin salida
El equipo blanco desperdicia un buen arranque y acaba siendo víctima de su impotencia, en una derrota que deja a su entrenador casi sentenciado

Champions League: Real Madrid - Manchester City. / Kiko Huesca / EFE

"No sé en qué parte de esta historia / perdí el argumento primario / no sé qué cojones me agobia / voy según dice el calendario". Los versos de Robe Iniesta, unos de tantos para la posteridad, resumían las tribulaciones de Xabi Alonso en el Real Madrid. Él, minoría absoluta, rendido a los caprichos de un vestuario con el estómago lleno, simplemente suplicaba compromiso para, si era menester, al menos morir con la cabeza alta.
Y, en efecto, atendido su última voluntad, el Manchester City no aplastó al Madrid al Bernabéu. Pero le ganó (1-2) y eso quizá suficiente para que Florentino le baja el pulgar a su entrenador. Porque tras un arranque ilusionante, toda la impotencia blanca se acabó desparramando sobre el césped del Bernabéu, como un castigo a sus pecados del pasado más reciente. Un equipo condenado a quedarse en una calle sin salida, resignado a que ni a deshora saliera un sol alumbrando una esquina.
Fue ante el Manchester City lo que se le exigía, un bloque solidario, entregado y unido. Pero la realidad es que las variables actitudinales son solo una de las taras de este Real Madrid y que su clamorosa falta de fútbol no se solventa de un día para otro. Podrán despedir a Xabi Alonso en horas o días, pero el socavón del centro del campo seguirá ahí.
Sin Mbappé
El tolosarra llegó a la noche de este miércoles sintiendo que solo vivía provisionalmente, buscando imposibles que lograr, más aún tras constatar que Mbappé, su mejor hombre, no estaba en condiciones de jugar: se vistió pero ni calentó el francés. Le había sugerido Guardiola a su antiguo pupilo en e Bayern que "mee con la suya" y eso intentó, confiando en que el trabajo colectivo difuminara la ausencia de su estrella.

El delantero francés del Real Madrid, Kylian Mbappé, en el banquillo antes del inicio del encuentro correspondiente a la fase regular de la Liga de Campeones que disputan hoy miércoles Real Madrid y Manchester City en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. EFE / Juanjo Martín / Juanjo Martín / EFE
La diferencia, esta vez, fue que sus jugadores correspondieron. El Madrid juntó líneas, mordió a la salida de balón del City, con compromiso colectivo, empezando por Vinícius y Bellingham, siguiendo por el resto. Si uno relee la frase anterior con perspectiva, pensarán que ese es el mínimo exigible en cualquier equipo, no digamos de todo un Real Madrid. Pero, he ahí el problema, esa era la noticia de la noche en el Bernabéu, que esta vez sus soldados no eran flores de madera.
Rodrygo acaba con su sequía
Rodrygo, con su primer gol en 1.400 minutos, en 32 partidos, en nueve largos meses transustanció las buenas sensaciones blancas, desatando una euforia que pronto se fue por el sumidero. Porque como quiera que todo sucedía al revés del dictado de la razón en el Bernabéu, enseguida falló Courtois, el que nunca falla, para regalarle a O'Reilly un empate en un córner.

Champions League: Real Madrid - Manchester City. / Juanjo Martín / EFE
Un burdo penalti de Rüdiger sobre Haaland que el catastrófico Turpin tuvo que ver en el VAR terminó de erradicar los efectos del conjuro blanco. Courtois, un témpano emocional que no tiembla tras una pifia, evitó antes del descanso un 1-3 provisional que habría supuesto un exageradísimo castigo para los blancos.
Doku, un demonio eléctrico pero sin filo en los colmillos, le brindó a Valverde un día con una noche oscura en la segunda parte. Por ahí respiraba un City. Sin noticias de Vinícius, cargaba Rodrygo, en su mejor partido en muchísimos meses, con el Real Madrid sobre sus hombros en la otra punta del campo, mientras Xabi volvió a abrazarse a sus cambios diplomáticos, fuera Gonzalo y Ceballos.

Champions League: Real Madrid - Manchester City. / Kiko Huesca / EFE
Endrick, a la desesperada
Sacar a Endrick el cuarto de hora final fue otra cosa. Fue, sencillamente, una medida desesperada. Correspondió al menos con un cabezazo al larguero, ante un City ya descaradamente acorazado, necesitado de los puntos para anclarse en el top8 de esta Champions. Los consiguió, en una nueva pica clavada por Guardiola en el Bernabéu, convertido en un gris páramo cuando el árbitro pitó el final.
Xabi Alonso puede caer mañana, quizá aguante alguna semana o hasta algún mes más. Qué más da. El cuándo ya no importa, en realidad nunca lo hizo. "Y tú que te preocupas por culpa del futuro / cuando ya no te quede, será cuando te enteres / que ya estás, ya estás / más que enterrado en vida". Todo estaba en Robe.
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