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La montaña en Aragón: Las escuelas de la nieve

Los clubs siguen siendo la mejor puerta de entrada para formarse con seguridad en la disciplina del esquí de montaña

Montañeros Barbastro.

Montañeros Barbastro. / SERVICIO ESPECIAL

Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

Los clubs siguen siendo una puerta segura de entrada al mundo del esquí de montaña. Con más información, mejor acceso al material, más visibilidad, el gancho competitivo… montañeros, esquiadores y hasta corredores concluyen en esta disciplina en pleno auge. Varias entidades en Aragón organizan cursos de introducción a este mundo que se llenan y son una experiencia para adiestrar a una comunidad creciente en el arte del paso María, la planificación con cabeza, la destreza con crampones y piolets y el cambio de focas.

Antonio Lafarga lleva varios años como responsable de la formación en esquí de montaña del CM Pirineos. Diferencian dos niveles: iniciación y perfeccionamiento. Hacen un cribado por condición física mínima de “aguantar un ascenso de 600 metros de desnivel para iniciación y 1.200 en el de perfeccionamiento”. Para empezar hay que tener un dominio del esquí, “manejarse con soltura en pistas rojas. No enseñamos a esquiar. Es un mínimo por seguridad propia y de los demás. En alguna ocasión nos ha tocado bajar a gente que veíamos que no llegaba”.

Ambos niveles se completan con unos treinta participantes y se ubican en dos fines de semana “aunque solemos hacer una bola extra” y se suman a las salidas promocionales y a los itinerarios, excursiones más largas con pernocta en hotel para federados más avanzados.

El Club Pirineos realiza dos cursos al año, uno de iniciación y otro de perfeccionamiento.

El Club Pirineos realiza dos cursos al año, uno de iniciación y otro de perfeccionamiento. / CM Pirineos

Describe tres perfiles claros que se juntan en estas clases. Están los clásicos montañeros que quieren esquiar para agilizar sus incursiones invernales, los esquiadores de alpino a los que les gusta el senderismo y los corredores que usan el skimo para completar su entrenamiento en invierno. “Queremos que sientan qué es la montaña, que siempre tengan ese componente de aventura”, recalca.

Anteponen la seguridad. Enseñan de todo. A emplear el ARVA, el obligado sistema de localización en caso de avalanchas, a controlar la autodetención con piolet en caso de caída, a planificar bien la salida a las condiciones para que no se haga de noche, a diferenciar el tipo de nieve y saber cómo esquiarlas… y a funcionar con un grupo, como un equipo. “Es prioritario. Hay que adaptarse al grupo. No vale ir por nuestra cuenta, vamos todos a una”. Pone un ejemplo. “Cuando vemos que la nieve está helada, siempre baja primero ‘el rompehielos’, alguien que tenga más experiencia para que el resto avancen por su huella”, subraya.

Por sus manos han pasado centenares de esquiadores, un bagaje que es el pago de una actividad que hacen de forma gratuita. “Para mí es una alegría cuando coges a una persona en iniciación que no había hecho casi nada de montaña y termina haciendo una cima de 3.000 metros con toda la seguridad y toda la sonrisa”, añade Lafarga.

Autonomía para mujeres

Montañeras Adebán puso en marcha sus cursos un año después de su creación hace siete años. Lo que le costó tener monitores. Astrid García fue la primera en tener el título necesario para instruir bajo la normativa de la Ley del Deporte de Aragón. Ahora son cuatro. Su filosofía es distinta y paralela a todas las iniciativas de esta organización pensada por y para mujeres. “Queremos que las mujeres cojan autonomía sin la presión de sentirse exigidas. Sabemos que si creamos una atmósfera beneficiosa y de confianza para ellas, van a tener una progresión mejor”, puntualiza.

Adebán puso en marcha sus cursos un año después de su creación, hace siete.

Adebán puso en marcha sus cursos un año después de su creación, hace siete. / SERVICIO ESPECIAL

Son cursos muy personalizados, con grupos pequeños. Son inclusivas y priorizan en enseñar seguridad con el método 3x3 ideado por Werner Munter. Se basa en una evaluación estructurada en un análisis en tres periodos: anterior a la salida (estratégico), en la aproximación (táctico) y en la acción (operativo), de tres factores decisivos: terreno, condiciones y grupo humano. “Hacemos la salida por la mañana para tener la tarde para revisar qué hemos hecho, planificar la actividad del día siguiente y tener un tiempo para sociabilizar”, insiste Astrid García, monitora adebana.

Pioneros con menores

En Montañeros de Aragón de Barbastro son pioneros. Admiten menores desde el año pasado. “Iniciamos una prueba piloto y se apuntaron cuatro. Este año harán más”, reconoce Jairo Lanau, responsable de la sección y monitor desde hace quince años. Los cursos en 2026 serán en marzo, tras la competición del campeonato de España que el club organiza este año en Cerler.

Jairo ha notado un cambio de tendencia en el perfil de cursillistas desde que él lo hizo hace dos décadas. “Yo era con diferencia el más pequeño de todos. La gente venía más bregada del mundo montañero. Ahora trabajamos mucho más el uso del piolet y los crampones porque la gente no está acostumbrada. Antes hasta íbamos a La Renclusa a hacer iglúes o aprendíamos a hacer camillas con los esquíes en caso de emergencia”.

En esta transformación añade la entrada de los corredores, aquellos que usan el skimo como entrenamiento físico, como una modalidad meramente deportiva en entornos de estaciones de esquí. Para Jairo lo mejor es “la satisfacción de encontrarte por el monte a gente que has formado, ver cómo han evolucionado. Es lo que le da sentido a estos cursos”.

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