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Tensión en un partido de fútbol de cadetes en Aragón que termina con el árbitro principal huyendo a la carrera

El encuentro de Primera Cadete entre el Valdefierro y el Amistad terminó de manera abrupta cuando el colegiado empezó a correr tras una tangana con varias expulsiones

El delegado de campo y los entrenadores tratan de separar al árbitro y a los jugadores.

El delegado de campo y los entrenadores tratan de separar al árbitro y a los jugadores. / SERVICIO ESPECIAL

El encuentro de Primera Cadete disputado este fin de semana entre el CD Valdefierro y la UD Amistad ha desembocado en una fuerte polémica que requirió la presencia de las fuerzas del orden. El partido, que finalizó con un episodio de tensión y el árbitro principal huyendo a la carrera por el temor a recibir agresiones, ha generado toda una avalancha de opiniones y críticas hacia los hechos. Desde el club local, el coordinador del fútbol base, David Foz, ha querido ofrecer su perspectiva sobre lo sucedido, lamentando profundamente el desenlace, pero matizando que el relato que se ha extendido en las últimas horas es una exageración: "Se ha magnificado todo a un nivel incomprensible".

Según explica Foz, el partido transcurrió con cierta normalidad durante la primera hora de juego. Sin embargo, el ambiente comenzó a enrarecerse en el minuto 57 tras una doble amarilla mostrada por una falta y la consiguiente protesta. Poco después, el colegiado detuvo el juego alegando amenazas desde la grada. Fue entonces cuando el coordinador bajó al césped para preguntar al árbitro por el sector de origen, aunque este no pudo precisar la zona de la que provenían dichas amenazas.

La tensión escaló cuando el entrenador local fue expulsado por no poder identificar a un jugador del banquillo que supuestamente había proferido un insulto que el colegiado tampoco supo concretar. Tras el pitido final, las recriminaciones de los jugadores derivaron en dos expulsiones más y en el incidente detonante: el jugador número 11 del Valdefierro empujó al árbitro. Desde el club se muestran tajantes ante esta agresión física. "Eso lo condeno, lo rechazo. Y ellos lo saben", afirma Foz, quien asume que habrá consecuencias federativas para el cadete: "Aceptaremos las medidas que el Comité de Competición crea convenientes", añade.

No obstante, la entidad defiende la trayectoria del implicado y aseguran que se trata de un hecho aislado en su historial. "Es un chaval que nunca había visto una roja", explica el coordinador. Es este uno de los motivos por los que, desde el club, creen que las acusaciones, sobre todo en redes sociales, son injustas: "No se puede decir que sea un jugador reincidente ni problemático". Sobre su futuro en el equipo, el club se reunirá esta tarde para determinar las medidas oportunas y "valorar las consecuencias internas que puedan existir después de lo acontecido el sábado".

De hecho, a raíz de lo ocurrido, el club ya ha informado en un comunicado que, a partir de este fin de semana, va a tener informadores en todos los encuentros que se disputen en su campo. El objetivo de esta medida es "parar los partidos o, en caso extremo, suspenderlos, si se identifica que hay violencia verbal o física, no solo hacia el árbitro, sino hacia cualquiera de los agentes del fútbol".

El momento más confuso se vivió tras el empujón, cuando el árbitro comenzó a correr hacia una esquina del campo. El técnico y varios directivos le siguieron con la intención de tranquilizarle, y no de agredirle, mientras otros se llevaban a los jugadores implicados. A pesar de que se habilitó un pasillo de seguridad y se desalojó la zona para que pudiese dirigirse al vestuario, el colegiado decidió esperar en el córner hasta la llegada de 12 agentes de policía, alegando sentirse inseguro.

El Comité espera "una sanción ejemplar"

Por el contrario, desde el colectivo arbitral se sienten cada vez más mermados y desprotegidos. "En otros tiempos algunos compañeros hubieran pedido parar la competición. No es mi postura", asegura el presidente del Comité Técnico de Árbitros de la RFAF, Paco Ramo. Por ello, el responsable de los colegiados en Aragón afirma que darán el amparo legal necesario al árbitro implicado, D. N. M., a quien, explica Ramo, le ha afectado lo ocurrido. "Está psicológicamente tocado y valorando dejar el arbitraje".

Para el presidente del comité, la única solución viable para evitar estos incidentes es la severidad: "Quiero calmar a los míos con una sanción ejemplar". Ramo subraya que no se pueden permitir perder efectivos. "Cada vez hay más categorías. Ya estamos encontrando bastantes problemas para que haya suficientes árbitros". No obstante, no cree que una multa, ya se para el equipo o para el futbolista, sea la mejor opción. "Sabemos de la precariedad que hay en los clubs". Lo que pide Paco Ramo es "que a los jugadores les entre la cordura y sean conscientes de que los árbitros también son deportistas".

Sobre la aparente tendencia al alza de episodios violentos en campos de todo el fútbol base regional, recalca el responsable que el número de agresiones no se ha incrementado, pero sí lo ha hecho la tensión por parte de los aficionados, incluso en las categorías más inferiores: "Insultos y amenazas desde la grada cada vez hay más. Solo hay que ver un partido de benjamines, eso no es formación". Ramo tiene una posible explicación y es la influencia del fútbol profesional: "Yo creo que nos hace daño la televisión. El otro día le sacan roja a El Yamiq y la gente viene afectada por ello, se piensan que nosotros somos profesionales. Los árbitros también están en formación", concluye.

El Valdefierro lamenta el impacto que estos incidentes tienen sobre la imagen de una entidad que lleva años trabajando para alejarse de la mala fama. "Atajamos insultos y actitudes desde la grada. Es una imagen que solo se puede atribuir al Valdefierro del pasado. Se nos cae el mundo encima con esto", indica Foz. Ahora, el caso queda en manos del Comité de Competición, que dictará sentencia conforme al acta arbitral.

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