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La montaña en Aragón: un encuentro de altura

51 participantes de 19 entidades montañeras distintas disfrutaron del IX Encuentro de Clubes de Esquí de Montaña organizado por la Federación Aragonesa de Montañismo y Os Andarines de Aragón. La seguridad centró las charlas de formación de un evento en el que prima la buena convivencia con salidas guiadas

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Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Convivencia y seguridad. Esta perfecta combinación conjugó un encuentro de altura alrededor de la muga de Bielsa y Aragnouet, entre Aragón y Francia. En un invierno cargado de nieve y de infortunios, esta no fue una edición más, la novena, del Encuentro de Clubes de Esquí de Montaña de la FAM. Las inmejorables condiciones de la montaña y el recuerdo de aquellos esquiadores que han fallecido en nuestras montañas víctimas de las avalanchas marcaron la huella de 51 participantes de 19 entidades montañeras distintas en una reunión organizada en esta ocasión por Os Andarines de Aragón.

«Cuando nos pusimos con la organización fue el fin de semana que falleció Jorge García-Dihinx y Natalia Ramón. Se nos quedó muy mal cuerpo y tuvimos que parar todo. A Jorge lo conocíamos todos y había participado dando charlas en este encuentro o en otras oportunidades. Su fatal accidente remarca que hasta los más expertos como él están expuestos a este peligro, que debemos extremar la formación», alerta Pedro Villalba, organizador del encuentro.

Esa obligación de aprendizaje, de minimizar desde el conocimiento adquirido el riesgo en la incertidumbre de la nieve, llevó a planificar una doble charla sobre seguridad. Dos especialistas como Óscar Alemán, de la Asociación para el Conocimiento de la Nieve y los Aludes (ACNA), y Marta Ferrer, de Montaña Segura, establecieron un diálogo para dotar de herramientas en la interpretación del Boletín de Riesgo de Aludes o la cartografía ATES para la planificación de una salida invernal.

Los participantes en el encuentro posan antes de una salida.

Los participantes en el encuentro posan antes de una salida. / SERVICIO ESPECIAL

El mensaje caló. «Las conversaciones fueron muy completas y hubo muchas preguntas. Estamos concienciados con que todo empieza con la prevención desde casa, recogiendo toda la información de la ruta, repasando el boletín y la cartografía específica, conocer el grado de pendientes y su orientación, el tipo de nieve, saber si se habrá transformado o no cuando pasemos», dice Pedro.

De todos los rincones

De Navarra. De La Rioja. De Cataluña. De Euskadi. Muchísimos de Aragón. De distintos orígenes y un mismo destino: celebrar el esquí de montaña en un entorno magnífico para deslizarse como las rutas de la boca norte del Túnel de Bielsa. La duda de la meteorología se despejó, como el cielo mañanero pese a la incertidumbre de la previsión. «Entre los participantes había un trabajador del túnel que nos decía que aguantaría sin llover hasta la una y así fue. Jugábamos con esa ventaja», afirma Villalba.

Llevaban un tiempo rastreando las mejores opciones alrededor del Refugio de Pineta, las más seguras y atractivas para definir las alternativas que darían a los esquiadores para salir de travesía juntos. Tras descartar aquellas excursiones en las que se requerían mayores porteos o que tenían un mayor porcentaje de peligro, optaron por pasar a Francia. Durante las dos mañanas marcharon hasta el Pico Batallaince, el Pico de Augas y el Pico de l’Aiguillette. «En las últimas semanas había llovido y eso estabilizó el manto. Incluso el sábado cayó una ligera nevada. La nieve estaba ideal, perfecta y todos la disfrutamos», explica Pedro.

Los participantes pudieron hacer varias salidas durante un fin de semana  en el que primó la convivencia y el buen ambierte.

Los participantes pudieron hacer varias salidas durante un fin de semana en el que primó la convivencia y el buen ambierte. / SERVICIO ESPECIAL

La participación en este evento obligaba a estar federado y disponer del material mínimo para progresar con seguridad en terreno nevado. No era una entrega para principiantes. El apoyo de los guías, casi todos de la zona, era definitivo para garantizar una óptima realización de las salidas y que todos, como ocurrió, volvieran encantados con la experiencia.

Además, el tiempo acompañó y propició un buen ambiente que se esperaba y se buscaba, que es el motivo de mantener una idea que se ha fraguado en el calendario de los esquiadores aragoneses. Aunque muchos se conocían, del encuentro salieron buenos contactos e intercambio de anécdotas y proyectos de esquí. La esencia social del skimo se mantiene y potencia en estas reuniones con ánimo de avanzar lento y unidos. «Sabemos que ha sido un invierno raro, con mucha nieve y con la mala noticia de los accidentes. Antes salíamos de travesía en primavera, era un movimiento más montañero. Ahora nieva y la gente ya quiere salir de travesía, somos más y eso propicia que puedan pasar más cosas. Hay que ser conscientes de que el riesgo cero no existe», concluye Villalba.

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