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La montaña en Aragón

Una preciosa veta por descubrir

Las cicatrices de las antiguas explotaciones definen el pasado de la Comarca de Cuencas Mineras con un paisaje cautivador y erosionado por la naturaleza y la codicia del hombre

La iglesia de Santiago nos despide al salir de Montalbán.

La iglesia de Santiago nos despide al salir de Montalbán. / Turismo Comarca Cuencas Mineras

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Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

MONTALBÁN. POR EL GR 262 A PEÑARROYAS

Jornada familiar por la ribera del río San Martín

Repetidores vamos a ser. No por catear, ni por vagancia, ni mucho menos. Es por puro disfrute. Nos lleva la corriente por el cautivador Parque Cultural del Río Martín y su serpenteante columna fluvial (GR 262). Cien kilómetros ribereños desde Las Parras a Albalate de los que en otras ediciones comarcales ya hemos dado cuenta y que ahora retomamos en un breve e intenso tramo que enlaza Montalbán con su pedanía de Peñarroyas.

Son siete kilómetros llanitos, con una buena parada para la merendola a mitad e ideales para adentrarse en las Cuencas Mineras con un plan familiar, más cultural que deportivo, y aprovechar una mañana de primavera para dar unos pasos a la fresca.

Antes de salir, demos una vuelta por Montalbán, capital histórica y cultural de la comarca. No se pierdan su impresionante iglesia fortificada dedicada a Santiago, de buen mudéjar, ni el centro de interpretación de la geología y la espeleología, ni tampoco el espacio Ítaca, lugar para conocer los limpios cielos nocturnos con su certificado Starlight.

Salgamos por el Paseo de La Garona, remontando el Martín por la base del cerro camino del Molino. No muy tarde alcanzaremos el área recreativa El Baño con su fuente. ¡Sigamos! Enfilados junto al cauce bordearemos dos cabezos, el de Las Viñas y el de la Plana, desde donde divisaremos el pintoresco núcleo de Peñarroyas y sus formaciones geológicas. Se puede alargar para ver el mirador del Portillo y las cercanas icnitas de dinosaurios de Pozos Boyetes.

ESCUCHA. SIERRA DE SAN JUST

Ascender a tocar el cielo entre minas olvidadas

Con ganas de alcanzar los cielos, al menos los comarcales, nos dirigimos hacia Escucha. Aquí arranca una excursión circular con la que rondaremos las cotas más destacadas de este rincón turolense: la sierra de San Just.No es este el único aliciente de este recorrido que contabiliza unos 17 kilómetros y 550 metros de desnivel positivo.

Empecemos por el inicio. El Museo Minero de Escucha nos contará la historia de estas tierras agujereadas para extraer el mineral. Rodeamos la icónica torre de la antigua mina para tomar una pista y luego un camino bien marcado (PR-TE 113).

La ermita de Sant Just es punto de paso hacia la cresta.

La ermita de Sant Just es punto de paso hacia la cresta. / SERVICIO ESPECIAL

Por bancales abandonados y entre buenas vistas, alcanzamos una señal que bifurca tres posibilidades para progresar: merendero de Las Canaletas, la ermita de San Just y las trincheras de la Guerra Civil. Seguimos hacia el templo, subiendo paulatinamente hacia un mirador y al encuentro de la ermita, superando un nuevo desvío hacia las trincheras. Proseguimos hacia el pozico Buzón y el antiguo mesón hasta tomar la cumbre de San Just y luego la cota de la Trinidad y su punto geodésico.

Empezamos el descenso por una pista hacia un pinar, observando en el paisaje antiguas minas, corrales, parideras, fajas de campos, escarpes y molinos. Giramos a la izquierda en un par de ocasiones hasta enfilar el itinerario del ferrocarril y, traspasando un horizonte de minas abandonadas regresar a Escucha.

ALIAGA. SENDERO FLUVIAL DEL GUADALOPE

Entre pasarelas por el imperio del silencio

Agárrense, que esta es buena. Completita. De las que no aburren. Paisajes para la contemplación, recreos de escalada, diversión con muchas pasarelas, rastros de historia y esencia minera. Bajaremos por el río Guadalope desde Aliaga hasta el Pitarque-Cañada.

Silencio, se camina. Nos lanzamos del barrio minero de Santa Bárbara, donde queda el Centro de Interpretación de la Minería. Flanqueando el escarpe de ‘La Porra’, alcanzamos Aliaga con su Castillo ‘carlista’ de la Encomienda. Atrapamos ya el Guadalope junto al Santuario de la Virgen de la Zarza, saltando el cauce por puentecillos.

El primer tramo de pasarelas colgadas llega en el estrecho de Aldehuela que precede a la presa y la antigua central térmica, a la que podemos acercarnos a cotillear.

Es un anticipo. Queda lo mejor. El camino del molino nos deposita en el tramo de la Hoz Mala, el más espectacular de los 19 kilómetros. Escaleritas y más pasarelas solventan esta estrechez que bien merece esta andada. El Molino de la Tosca nos recoloca ante la luz.

Varios tramos de pasarelas colgantes salvan los estrechos del río.

Varios tramos de pasarelas colgantes salvan los estrechos del río. / Turismo Comarca Cuencas Mineras

¡No hemos terminado! Las marcas superan el barranco Campos por una antigua acequia, se asoman a la piscifactoría y luego a la temida Boca del Infierno, directos a los estrechos de Valloré, el segundo episodio de vértigo colgado, hasta Montoro de Mezquita.

Aún nos queda un último atractivo, precedido del Mas del Rajo y la pasarela del congosto de Las Tajadas. Caminamos bajo los Órganos de Montoro, suculentos tubos para escaladores, antes de llegar al final de esta caminata.

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