LA MONTAÑA EN ARAGÓN
Los 50 años del Club Atlético Sobrarbe: "Empezamos con 200 socios en un pueblo de apenas 500 habitantes"
El Club Atlético Sobrarbe celebra medio siglo de aventuras con una agenda de actos que exprime su componente polideportivo y su esencia como club de «montañeses montañeros». El fundador y socio número 1, José María Lafuerza, recopila fotografías de este recorrido para una exhibición de recuerdos


Tierra de viejos fueros, de bravos guerrilleros de gloria eterna, de Pacas insolentes que nunca naufragaron, muga de migrantes que aquí dejaron su corazón de mora, reino que nunca abdicó en alma, ese País Perdido, el más bello, el más amado, de cruz de fuego sobre una carrasca, ronda cincuenta años a uno de sus amores más fieles: el Club Atlético Sobrarbe.
Medio siglo que se le escurre entre las manos al ‘morico’ José María Lafuerza. Uno de los primoeros fundadores, socio número uno, antiguo presidente y secretario, ahora tesorero por temple banquero, revisa su memoria viva entre fotografías propias y pedidas que se expondrán en la Sala Caballerizas del Castillo de L’Aínsa este verano. «Las viejas es fácil seleccionarlas porque no hacíamos tantas. El follón es decidirse entre las más recientes», afirma Lafuerza en plena faena de desbroce y cribado.
La primera es la primera. Un reducido grupo de zagales sonríe al futuro sobre Punta Suelsa. Algunos no están. Otros siguen y seguirán. Fue un 27 de junio de 1976. Ese mismo día en 2026 repetirán la puyada. Vuelve a caer en sábado. Es una casualidad buscada. Una simbólica coincidencia en una agenda nutrida y elaborada con cariño sin grandes fastos y con enormes sentimientos.
El epicentro del cumpleaños llegará esa misma semana. La exposición que está orquestando Lafuerza se abrirá el 21 de junio en una gala central que contará con actuaciones musicales, entre otros, de Joaquin Pardinilla y Marco Zaragoza, el reconocimiento a los 50 socios más antiguos, la presentación del libro/documental de homenaje que está haciendo Jorge Millaruelo, periodista de muñeca suelta, y una cena entre amigos y amigas en el patio central del castillo.
Aventuras de inconsciencia
José María repasa cada instantánea. De cada una saca mil anécdotas. Por suerte algunas ya han prescrito. Porque antes se iba al monte de otra manera, con inocencia loca. En una aparece él mismo con un pantaloncillo blanco y dos adolescentes en medio del mar de hielo, ahora charca, de la norte de Tresserols. «Fuimos en 1978 con un piolet para cuatro y ninguno lo sabíamos utilizar. Encima, al llegar al collado, en vez de bajar al Ibón Chelau seguimos por la cresta. Entonces no había GREIM. Éramos inconscientes», recuerda.
En otra vieja foto aparece un grupo en su pico y otro drama que no fue porque no tuvo que ser. Era la primera ascensión del CAS a Peña Montañesa cuando al más niñín de todos le picó una víbora. «Entonces no había antídotos ni nada y le tratamos con antiinflamatorios. He intentado localizarle por si se anima a subir este año». Volverán a ella como todos los años en mayo. «Queremos colocar en la cima un elemento especial, conmemorativo del aniversario, y subirán con nosotros los amigos de Andarines d’Aragón», reafirma Alberto Bosque, chistabín y actual presidente desde hace una década.
Un club de montaña que en la cuna nació polideportivo. «Cualquier que venía con una idea lo aceptábamos», recuerda José María. Hasta en el bautizo quedó clara la pretensión atlética. «En el año 1973 el profesor de gimnasia del Instituto de Aínsa consiguió que se celebrara el Campeonato Provincial de Campo a Través en Aínsa, y para conseguir cobrar una subvención y poder participar en otras pruebas de cross a nivel provincial, Sixto Noguero, maestro de Aínsa, legalizó los estatutos iniciales del club, que son los que luego sirvieron para su puesta en marcha definitiva en el año 1976. Entrenábamos en una recta de la antigua carretera que iba a Mediano. Competimos en pista y en 1978 fuimos subcampeones provinciales por encima del Zoiti. Fue muy bonito», narra admirado Lafuerza, al que muchos recuerdan con su ‘seiscientos’ para arriba y para abajo llevando a los zagales a los campeonatos.
Otro maestro, Ramón Azón, fue el primer presidente y fotógrafo de la mayoría de las fotos que atesora el club entre los años 1976 y 1984. Para Lafuerza el gran impulsor del montañismo fue José Miguel Chéliz, que terminaría siendo alcalde de L’Ainsa. «Asistía desde muy niño a los campamentos de Virgen Blanca, en donde se formó como montañero, y en el año 1975, con todavía 16 años, nos llevó al ibón de Marboré. De repente desapareció y a las horas volvió. Se había ido solo al Perdido», rememora Lafuerza.
El piragüismo desembocó en el Cinca por el Ésera con el añorado Antonio Puyuelo como ligero nabatero que «acabó décimo de España en infantil con una piragua de plástico». Uno de esos kayaks, picudo, se expondrá frente a la puerta de su sede. Baloncesto, tenis de mesa, ciclismo, triatlón… hasta el fútbol hasta no hace mucho dependían de una organización siempre voluntaria y azarosa que «empezó con 200 socios en un pueblo de apenas 500. Como había poco que hacer, cualquier cosa que hacíamos se llenaba. En ese año se abrió el túnel, luego se reformaron las carreteras, el casco antiguo de L’Aínsa y empezó el turismo rural. Sobrarbe cambió», dice.
El reto de los jóvenes
Revolución que se nota en el actual CAS. Ahora son 2.260 asociados en una comarca donde no pacen más de 7.000 almas. «Hay mucha gente del Sobrarbe, otros que lo son pero no viven aquí y gente de fuera que le gusta la comarca. Nuestro acuerdo de colaboración con la estación de Piau-Engaly tiene mucho tirón», añade Alberto Bosque.
Hoy mantienen catorce secciones vinculadas a cinco federaciones: Montaña, Espeleología, Judo, Natación y el renacer del Atletismo. Hacen barranquismo, alta montaña, senderismo, escalada, tienen un grupo de peques y otro juvenil, carreras de montaña, esquí alpino y de travesía....
A todas se les ha implicado en este aniversario con concentraciones de esquí de montaña, barranquismo, demostraciones de judo o una carrera de piragüismo. El siguiente evento será una marcha popular en San Jorge con final con migas y la Ronda de Boltaña. Los ‘runners’ han vivido la Carrera Trail de Partara y aún tienen dos actividades conmemorativas a la vista: el recuerdo de la Gran Trail Sobrarbe en tres etapas desde Abizanda a Viadós (julio) y el campeonato de Aragón de Kilómetro Vertical al Portiello de Tella (27 septiembre).
50 años que no han evaporado su esencia, esa que exhala en sus recuerdos José María. «Seguimos siendo lo mismo, un club de montañeses montañeros», afirma Bosque. Siguen siendo eso, un vertebrador de comarca que mira al futuro, que Sobrarbeando hacen Sobrarbe. «Estamos en la buena línea, siempre con cosas por mejorar. Tenemos que saber conectar mejor con los jóvenes. Ahora es más complejo que antes. Ese es el principal reto que debemos afrontar», finaliza Bosque, que pronto cederá su puesto al siguiente. Perdón, a la siguiente.
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