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LA MONTAÑA EN ARAGÓN

Huellas de dinosaurios, una cascada sorprendente y la montaña roja: tres rutas por la Comarca de Gúdar Javalambre

Tierra de dinosaurios, estamos en un territorio que sorprende a aquel que descubre por sus sierras intermedias sus hondos barrancos y sus cumbres nevadas. Miramos al sur para encontrar en la Comarca de Gúdar Javalambre un destino ideal para combinar excursiones de iniciación con otros recorridos más montañeros y traileros.

La ruta parte de Castellar para visitar tres yacimientos.

La ruta parte de Castellar para visitar tres yacimientos. / SERVICIO ESPECIAL

Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

EL CASTELLAR. RUTA DE LOS DINOSAURIOS

Un paseo tras las huellas de los gigantes jurásicos

Seamos sinceros, que cuesta poco. Confesemos que en ocasiones utilizamos a nuestros pequeños para encubrir nuestros deseos más inocentes y, por compostura adulta, inconfesables. Advertimos que esta ruta familiar puede ser una de esas. Si flipa con los dinosaurios, El Castellar es su lugar.

Transitaremos por tres yacimientos: dos de icnitas (huellas) y el singular descubrimiento de los huesos fósiles de un estegosáurido, exclusivos en el planeta. Digamos que es para niños, porque en poco más de seis kilómetros (ida y vuelta) se completa, pero confesemos que es para todo friki jurásico.

Busquemos en Castellar la estatua del gran dino, inicio del Dinopaseo, que recorre las calles de este coqueto pueblo. Dar la vuelta al castillo es otra opción. Pero partamos siguiendo las numerosas señales y puntos informativos de esta ruta. Por una carretera poco transitada (aunque siempre conviene vigilar al crío), alcanzaremos una gran silueta de dinosaurio que es una puerta al pasado.

Pronto hallaremos el desvío hacia el primer yacimiento (El Castellar), con espléndidas huellas de estegosáuridos e Iberosauripus. Como en la siguiente y cercana parada (yacimiento del Camino El Berzal), una pasarela de madera nos permite observar las icnitas, y unos paneles y maquetas ofrecen una explicación didáctica.

Habrá que caminar kilómetro y medio más para alucinar, dentro de un recinto acristalado, con los increíbles huesos fosilizados del yacimiento de San Cristóbal. Volveremos por el mismo camino.

La cascada de la Hiedra es el atractivo final para esta excursión.

La cascada de la Hiedra es el atractivo final para esta excursión. / SERVICIO ESPECIAL

MORA DE RUBIELOS. CIRCULAR A LA OLMEDILLA

De sorpresa en sorpresa hasta la cascada final

Un poco de todo. Como en una buena familia, como en un plato en un buffet libre, como en la vida, esta escapada es una exaltación de la diversidad: rarezas geológicas, horizontes lejanos, pinares en sombra, refrescantes hallazgos...

Busquemos el inicio en un amplio aparcamiento en la carretera entre Mora de Rubielos y Alcalá de la Selva (km.24). Las indicaciones del PR-TE 148 y sus giros nos conducen al área recreativa de Fuen Narices, perfecto final de bocata, alberca y crónica de estos nueve kilómetros con ligero desnivel (450 metros). Subamos ahora por el barranco del Arco, divisando bellos ejemplares de tejos y acebos, hasta alcanzar el hito que bautiza el lugar: un peculiar arco de piedra.

No paramos de subir hasta alcanzar un refugio forestal y una pista. No abandonen la senda, porque llegarán a la Fuente de los Gamellones. Sigan ascendiendo y, ahora sí, tomen la pista hacia la izquierda para abandonarla en el último tramo hasta conquistar la cima de la Olmedilla. Sus 1.641 metros son un mirador privilegiado de la Sierra de Javalambre, el valle del río Mijares y la Sierra de Gúdar.

Volvamos hacia atrás, a la pista, para iniciar el descenso hasta el collado de la Moto y, siguiendo las señales entre cruces y trochas, regresar al barranco de Fuen Narices. Queda la guinda: desviémonos para visitar la refrescante cascada de la Hiedra, que puede admirarse desde el mirador o, con un destrepe cuidadoso, desde su base.

Las antenas de la cúspide del Pico Javalambre se ven desde lejos.

Las antenas de la cúspide del Pico Javalambre se ven desde lejos. / SERVICIO ESPECIAL

CAMARENA DE LA SIERRA. PICO JAVALAMBRE

La conquista vertical de la montaña roja

La montaña roja. Esa sería la lógica declinación del árabe Djebel Hamra que asoma del pasado morisco de Javalambre. Nombre de esta comarca a medias, destino invernal para los esquiadores levantinos, la Peñarroya —bautismo más baturro— es el macizo que sostiene este territorio sureño de Teruel y su punto culminante, objetivo de esta última alternativa.

Pese a que hay otras rutas, por pista o desde Camarena, aquí proponemos una circular con trepada desde el Refugio Rabadá y Navarro. Aquí nos pondremos las botas en periodos de bonanza climática y quizá crampones, piolet o esquís en tiempo de nieves. ¡No subestimar esta ascensión!

Tomamos rumbo por bello sendero al corral Mas de Andrés para enfilar el pasillo amurallado del barranco de la Tejada. Hay que estar atento para no perder la traza entre el bosque hasta divisar la puerta del barranco de la Ballena, que empieza con una incómoda pedrera que desemboca en el gran atractivo de la ruta.

Nos encontramos ante una inexpugnable pared. No es así. Una trepada sin dificultad (I), si se tiene experiencia, nos permite superar este obstáculo hasta salir por una travesía por nuestra izquierda al cauce del barranco. Un par de escalones más y saldremos del mismo, con la vista de la cima y sus antenas como referencia. Antes de llegar a ellas enlazamos con el recorrido del GR-10, que nos dejará en la cúspide, que supera los 2.000 metros por un pelo, y luego, en bajada, nos deja en el refugio tras pasar por las pistas de esquí.

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