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María Barcelona, una joven muy veterana en la élite que hoy puede ser campeona

Debutó con 15 años en Segunda Nacional y con 17 dio un salto de gigante firmando por el Roldán, equipo que acababa que ganar la_Primera División de fútbol sala femenino y la Champions. Pese a tener todavía solo 25, es una futbolista asentada en la máxima categoría, ha ganado dos veces el Campeonato Europeo Universitario y hoy mismo puede ganar la Copa de la Reina, uno de sus sueños.

María Barcelona, en un partido con el Alcorcón.

María Barcelona, en un partido con el Alcorcón.

Zaragoza

Tiene 25 años tan solo y ya es toda una veterana en la élite del fútbol sala nacional. Y sigue al pie del cañón, progresando cada año y luchando por ganar títulos en la máxima categoría. Y mismamente hoy puede hacerlo. María Barcelona es otro producto de la prolífica y extraordinaria cantera del Intersala, equipo vivero de jugadoras de primerísimo nivel y que en escasas semanas puede volver a Primera.

En lo más alto, «ojalá» según ella misma, le espera la jugadora nacida en Brea de Aragón. Ahí en el pueblo comenzó a dar sus primeras patadas al balón, al contrario que su hermano, que jugaba a baloncesto. Y cuando la familia se mudó a Zaragoza, cuando ella tenía nueve años, finalmente sus padres sucumbieron y tuvieron que apuntarla a fútbol en el colegio, el Cesáreo Alierta, aunque con chicos, porque «desde que tengo uso de razón tengo un balón en los pies». Entonces, un día «el presidente del Intersala me llamó para hacer un clínic, hacer unas pruebas y empezar a jugar con chicas».

Ahí estuvo creciendo futbolísticamente hasta que, cumplidos los 15 años, pudo debutar oficialmente en Segunda Nacional con el Intersala y eso empezó a llamar la atención de varios clubs potentes. Uno de ellos fue el Roldán, que acababa de ganar la Liga y la Champions, y allá que fue María con 17 años todavía: «No me iba a un equipo normalito, me iba a priori al mejor de España y a 700 kilómetros de mi casa», rememora.

Y de aquel año, que terminó de forma abrupta por la maldita pandemia, guarda un gran recuerdo y una gratitud infinita. «Tuve la suerte de juntarme con un grupo humano muy bueno y solo tengo buenas palabras hacia el club, el pueblo y su afición maravillosa», afirma. Ahora bien, en lo deportivo, sí que notó que «había un abismo entre la Segunda y la Primera División y al principio físicamente me costaba, porque el ritmo es muy diferente», asegura.

Tras un año en tierras murcianas, y «cuando me iba a volver a casa», finalmente le surgió la opción de firmar por el Leganés y, desde entonces, se ha asentado en Madrid. Jugó allí tres años, después dos en Majadahonda, donde vivió la crudeza del descenso, y finalmente el Alcorcón, donde suma con esta su segunda temporada.

Como jugadora, María se define como «muy competitiva, a veces demasiado, muy intensa, futbolista de equipo y bastante física». Y es cierre, si bien en Majadahonda vivió un año de explosión goleadora y, de hecho, «pese a descender creo que es mi mejor temporada a nivel personal, porque además nos faltaba una pívot y el entrenador me puso ahí y se me dio muy bien», resalta. También se queda con los dos Campeonatos de Europa Universitarios (tiene otro nacional), un torneo al que «se le da más valor fuera de España y que es un recuerdo maravilloso»; y con el inicio de esta campaña con el Alcorcón y la eliminación del Roldán en la Copa de la Reina en los penaltis.

María Barcelona celebra un gol con la camiseta del Alcorcón.

María Barcelona celebra un gol con la camiseta del Alcorcón. / Servicio especial

En cuanto a sus modelos a seguir, cita a Paula Morote, Lioba Bazán y Ana Sanz, que es «mi referente». «Coincidí con ella en mis años en Nacional, que era mi capitana, y después el año pasado en Alcorcón. Es la mejor capitana que he tenido nunca y como jugadora, también», apostilla la aragonesa.

Y por último, sueña con ganar un título a nivel de clubs, «el que sea», y lo puede hacer hoy mismo porque jugará ante el potente Torreblanca Melilla de la zaragozana Irene Samper la final de la Copa de la Reina (10.30 horas), así que habrá campeona aragonesa seguro. Pero en su corazón queda la espinita de jugar en casa en la élite: «Mi objetivo siempre ha sido jugar en Primera con el Intersala, aunque no sé cuándo ni en qué momento. Lo hice un año en Leganés, pero fue descafeinado porque fue el año justo después del covid y estaba el pabellón a medias, y quiero que venga mi familia también. En el Intersala tengo muchas amigas y ojalá suban, se lo merecen», finaliza.

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