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La montaña en Aragón: El 'bicho' al que no para ni el polen de la primavera

La irrupción primaveral de Rodrigo Azabal Estaún en las carreras de montaña, con un doble podio en el Kilómetro Vertical de los duplicados Campeonatos de España, tiene más mérito al ser alérgico y asmático

Rodrigo, en plena prueba durante el Campeonato de España de carreras de montaña de la Federacion de Atletismo.

Rodrigo, en plena prueba durante el Campeonato de España de carreras de montaña de la Federacion de Atletismo. / Monrasín

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Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

Repite que no puede "parar quieto”. Así se define Rodrigo. Diríamos, sin querer ofenderle, que es un buen bicho. ¿No lo creen? Revisemos su lista infinita de tareas y planes: con veinte años ha sido internacional y ‘olímpico’ con la carabina sobre la nieve del biatlón, mundialista en rollerski, es el actual campeón de España de triatlón invernal y de Aragón en cross de su categoría y por equipos. ¿Les parece suficiente? Pues todo eso mientras estudia segundo de Medicina en Huesca y apura el curso y medio que le queda para redondear la carrera profesional de piano. “No sé si me dedicaré a la docencia. Sí me gustaría tocar en una banda de jazz”, dice. ¡Encima tiene buen gusto musical!

¿Seguimos? En el poco más de medio año que lleva corriendo como una cabra por los montes ha captado la atención de todos, incluso de las marcas, con una irrupción meteórica que incluye el reciente doble cajón en el Kilómetro Vertical, en el cisma del doble campeonato de España de la federación de atletismo (segundo) y de montaña (tercero).

A estas alturas del reportaje se preguntarán quién es y si alguien puede pararle. La respuesta les sorprenderá. Pues sí. El peor enemigo de Rodrigo Azabal Estaún es Rodrigo Azabal Estaún o, concretando, su sistema inmune. “Cuando te ven con la mascarilla algunos pueden pensar raro, que tienes algo contagioso; quizá por eso me dejan solo y no se atreven a pasarme”, bromea en plena semana de cruceros confinados.

Es que nos faltaba un ligerísimo detalle. No se asusten. No hay trazas de hantavirus. Rodrigo es alérgico “a casi todas las plantas que conozcas y a muchas frutas con piel. ¡Ah! Y, para rematarlo, soy asmático”.

El aragonés, calentando con mascarilla antes del Nacional.

El aragonés, calentando con mascarilla antes del Nacional. / Monrasín

Un hándicap médico que se desveló, paradojas de la vida, al quitarse la mascarilla en plena pandemia. “El primer día que pudimos salir del confinamiento salí a correr. Tenía catorce años. Noté que me ahogaba más de la cuenta y, al ducharme, percibí que tenía todo el cuerpo lleno de ronchas”, recuerda. Un poco más tarde, en una sesión hacia Rapitán, tras haber merendado una manzana alergénica, “no podía casi respirar. Me llevaron de urgencia al hospital y allí me diagnosticaron que era alérgico”, afirma Rodrigo que dice que, como estudiante de Medicina, "se está auto investigando".

Una condición incómoda a cada tosido y carraspeo en su vida diaria y que multiplica el mérito de su éxito deportivo primaveral. “Sí se nota porque no puedo disponer de toda mi capacidad pulmonar y me fatigo. En las carreras caliento con mascarilla, pero no puedo correr con ella, me ahogaría”. Es una molestia incluso entrenar: “Normalmente salgo a correr en Jaca por Las Canteras, que está lleno de chopos y plataneros. Es imposible. Llevo dos meses entrenando solo en la cinta”, explica este bravo jaqués en pleno éxtasis de polinización.

Él, esquiador acostumbrado a competir en inviernos sin polen, nunca se había visto en este apuro. Tampoco había planificado hacerlo este año, pero el adelanto del calendario nacional y su deseo de ser internacional le pusieron en un aprieto. “Hasta mi entrenador llamó a la organización para saber qué tipo de árboles había en el recorrido. Fue una pena porque, por la meteo, acortaron la carrera; que si no, por mi progresión en carrera, creo que podría haber ganado”. Encima, por un puesto no pudo ir al Mundial con la selección FEDME y, en la de atletismo, para la que sí se habría clasificado por su plata, no se celebra Mundial sub-23 en 2026.

Rodrigo, al proclamarse campeón de España del triatlon invernal en Alto Campoo.

Rodrigo, al proclamarse campeón de España del triatlon invernal en Alto Campoo. / Monrasín

Si creen que su historia es insólita de por sí, aún hay un giro inesperado en este guion de fantasía: su primera carrera a pie fue en agosto. Tras cuatro años compitiendo a gran nivel en biatlón, incluidos varios mundiales, la convocatoria para los Youth Olympics de Gangwon (Corea) y la Universiada de Turín, este verano se desvinculó desilusionado por la falta de apoyo federativo para compaginar viajes y estudios superiores.

Él, “que no para”, vuelve a insistir, de niño probó con el taekwondo, fútbol, tenis, atletismo, ciclismo, hockey hielo, esquí alpino, nórdico… De todo, vamos. Tenía que buscarse algo para no estallar. “Con mi estado físico sabía que un deporte aeróbico se me daría bien. Dudaba entre el ciclismo y el atletismo. La clave era que me lo pasara bien, que me divirtiera”.

La respuesta la tenía en casa. Miró por la ventana y se sintió atraído por el reflejo de la Cruz. De inmediato rescató las olvidadas zapatillas y se atrevió a encarar la Subida a Oroel, seguir los pasos de otros bravos jacetanos a su sombra. “Es una carrera que me podría servir de referencia para saber si podía valer para esto, porque la habían corrido gente como Dani Osanz o Luis Hernando”. ¡Comprobado! Fue segundo tras un tal Antonio Alcalde. Casi nada: “No se me dio mal y me lo pasé fenomenal”.

Trazó una planificación con su preparador, Carlos Castellar, y empezó a inscribirse en pruebas cortas. Todas las ganaba: 5K de Huesca, 7K del Trail Montearagón, 14K del Trail Trastavins…

Eso impulsó su repentina firma con la marca OS20. La prueba de fuego sería su primer Kilómetro Vertical: la nocturna de La Viorna, en Potes, en diciembre. “Acabé segundo tras Marcos Villamuera, campeón juvenil de España. Ambos batimos el récord de la prueba”.

Luego tocó el barro del campo a través con zancadas de oro. En enero se proclamó campeón de Aragón de cross por equipos con el Zoiti y fue primero en sub-23. Ese mismo mes, bajo licencia ‘exprés’ de Stadium Casablanca, se proclamó campeón nacional de triatlón invernal en Reinosa-Alto Campoo.

¿Dónde está su límite? ¿Quién sabe? En verano, sin semillas en el aire ni exámenes universitarios, quiere sembrar suerte en el Campeonato de España Individual (26 de junio) y probar en alguna prueba de la Copa del Mundo en el continente europeo. Rodrigo Azábal Estaún. Apunten su nombre, con dos apellidos, “porque no quiero que se olviden de mi madre”. Y encima, buen hijo.

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