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Dos excanteranos del Real Zaragoza logran el ascenso a Segunda RFEF con el Calamocha: "Se han hecho muy bien las cosas estos años"

Unai Calavia y José Carlos Gil, capitanes del conjunto turolense, pasaron ambos por las categorías inferiores del club blanquillo

Equipo y aficionados celebran el ascenso en La Platera.

Equipo y aficionados celebran el ascenso en La Platera. / Calamocha CF

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La gesta del Calamocha al lograr un histórico ascenso a Segunda RFEF tras ganar el campeonato de Liga en la última jornada ha sido la gran noticia futbolística de la semana. La hazaña del conjunto turolense con uno de los presupuestos más humildes de la categoría ha llegado a cada rincón del territorio nacional y sus protagonistas, jugadores, cuerpo técnico y directiva, han obtenido el reconocimiento merecido tras una campaña digna de elogio.

Sin embargo, hay dos figuras en esta plantilla cuyos rostros conoce el fútbol regional aragonés mejor que ningún otro. Se trata, además, de dos piezas clave en el éxito del equipo del Jiloca: sus capitanes. Unai Calavia, portero, y José Carlos Gil, defensa central, a sus 37 y 41 años respectivamente, han cargado con el peso de un proyecto que empezó antes incluso de su llegada.

Una zaga presidida por Gil, que llegó al equipo el pasado verano y cuenta con cerca de 180 partidos en Segunda División B, le ha dado a los de Sergio Lagunas una gran solidez defensiva. «Sergio, cuando me llama, quería eso: gente con experiencia y muy competitivos, y jugadores jóvenes que salgan con hambre», explica sobre lo que ha demostrado ser una apuesta ganadora.

José Carlos Gil, durante un partido del Calamocha esta temporada.

José Carlos Gil, durante un partido del Calamocha esta temporada. / SERVICIO ESPECIAL

El central, que ha portado el brazalete este curso, ha militad hasta en 10 equipos, entre ellos, el Real Zaragoza B, donde estuvo 4 años. A sus 40, fue a parar al Calamocha. «Se han hecho muy bien las cosas estos años. El objetivo no era ascender, quizá sí intentar jugar el playoff», analiza sobre una temporada en la que, una primera y una segunda vuelta «espectaculares» han convertido a su equipo en campeón: «La regularidad te da eso». Sin embargo, no es el único veterano con pasado blanquillo en el vestuario.

Gil es que el futbolista que se enfunda el brazalete, en parte, porque a Sergio Lagunas le gusta que el capitán sea un jugador de campo. Ese rol corresponde al guardameta del conjunto turolense. Unai Calavia, miembro de la misma generación de canteranos del Real Zaragoza que Ander Herrera, finaliza su cuarta temporada en el Calamocha y da fe del buen hacer de la directiva: «Desde que firmé, se va trabajando poco a poco. Lo que antes era objetivo permanencia, cada año se iba estirando a cotas más altas. Este año, con los resultados y la dinámica que llevamos, hemos podido estar peleando hasta el último minuto, nunca mejor dicho», comenta.

Unai Calavia manda un balón en largo durante el partido del Calamocha en Cuarte.

Unai Calavia manda un balón en largo durante el partido del Calamocha en Cuarte. / Mcamb sports

Calavia, que ya coincidió con José Carlos Gil en otro equipo de la provincia de Teruel, el Andorra, ya había vivido un ascenso a Segunda RFEF antes, nada menos que con el Brea: «Igual que el de Calamocha, son satisfactorios los dos por el hecho de que es un objetivo que no estaba marcado, pero que, con el buen hacer de todo el año, se logra». Una premio que estuvo cerca de conseguir también en el filial blanquillo: «En el Zaragoza B hicimos dos playoffs de ascenso a Segunda B, pero no pasamos ninguno», recuerda.

Ahora, ambos ex del Real Zaragoza ven al equipo que los formó atravesando el peor momento de su historia, algo difícil de sobrellevar: «A uno que ha estado ahí dentro le duele mucho más ver la situación en la que está», reconoce Unai Calavia, para quien, pese a las pocas opciones, hay que creer: «Yo lo decía también con este ascenso, hasta que las matemáticas no digan lo contrario, pienso que el Zaragoza se puede salvar y ojalá sea así».

Por su parte, José Carlos Gil también sufre con la situación: «He estado 12 años en el club, he mamado mucho al Zaragoza. Me da pena verlo así por la gente que lo sigue. Al final el fútbol es algo para disfrutar, y luego ves las imágenes que salían el otro día de gente llorando». Aun así, cree que la prioridad inmediata es la victoria: «Hay esperanzas, pero la situación es límite. Lo único que importa es ganar el domingo, ahora solo vale sumar de 3».

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