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GOLF

El británico Rai da la sorpresa y se lleva el PGA ante el acoso de Rahm

El inglés se impuso en un domingo de máxima tensión en Aronimink, donde la dureza del recorrido, el viento y una clasificación apretadísima convirtieron la última jornada en una prueba de nervios.

Aaron Rai.

Aaron Rai. / EFE

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Iker Kind

Barcelona

Aaron Rai ganó el PGA Championship como suelen ganarse los grandes de verdad: sin ruido, sin gestos de más y con una serenidad casi impropia del caos que se vivía a su alrededor. En un domingo de dientes apretados en Aronimink Golf Club, el inglés encontró la calma en medio de una clasificación incendiada y levantó el Wanamaker Trophy para firmar la victoria más importante de su carrera.

El escenario no regaló nada. Aronimink, en Newtown Square, Pensilvania, apretó hasta el final con greenes firmes, viento creciente y una sucesión de candidatos que fueron apareciendo y desapareciendo de la pelea. La jornada arrancó con Alex Smalley como líder tras 54 hoyos, con dos golpes de margen sobre un grupo en el que ya asomaban Matti Schmid, Nick Taylor, Jon Rahm, Ludvig Åberg y el propio Rai. El torneo llegaba al domingo con una densidad competitiva brutal: 21 jugadores estaban a cuatro golpes o menos del liderato tras la tercera ronda.

Rai no ganó desde la explosividad, sino desde el control. Mientras otros sufrían los golpes de castigo del recorrido, él fue construyendo su vuelta con paciencia, apoyado en una semana de enorme consistencia con los hierros. La página oficial del PGA Championship destacaba durante el torneo su solidez estadística: top 10 en golpes ganados totales, top 10 en approach y un 75% de greenes en regulación, datos que explican mejor que cualquier adjetivo la arquitectura de su triunfo.

El momento decisivo llegó en la segunda vuelta, cuando el campeonato empezó a comprimirse. Justin Thomas había lanzado el aviso desde la casa club con un 65 final para situarse en -5, obligando a todos los aspirantes a jugar sin margen. Matti Schmid llegó a tomar la cabeza al paso por el ecuador, Rahm amagó con meterse de lleno en la pelea y Rory McIlroy, que perseguía mantener vivo el sueño de encadenar grandes tras el Masters, no encontró la regularidad necesaria para rematar la remontada.

Segunda vuelta decisiva

Ahí Rai fue diferente. No se aceleró. No quiso ganar el torneo en un solo golpe. Entendió que el PGA se estaba decidiendo más por eliminación que por exhibición y eligió el camino menos vistoso, pero más rentable: calle, green, dos putts cuando tocaba y ambición solo cuando el hoyo lo pedía. El par 5 del 16, señalado como uno de los puntos de giro del recorrido, ofrecía una de las últimas oportunidades claras de birdie; el propio campo lo presentaba como un hoyo alcanzable en dos, aunque con una entrada exigente a un green ancho pero poco profundo.

Newtown Square (United States), 17/05/2026.- Spain's Jon Rahm gestures after teeing off on the 4th hole during Round 4 of the 2026 PGA Championship at Aronimink Golf Club in Newtown Square, Pennsylvania, USA, 17 May 2026. (España) EFE/EPA/STEVE FALK

Newtown Square (United States), 17/05/2026.- Spain's Jon Rahm gestures after teeing off on the 4th hole during Round 4 of the 2026 PGA Championship at Aronimink Golf Club in Newtown Square, Pennsylvania, USA, 17 May 2026. (España) EFE/EPA/STEVE FALK / STEVE FALK / EFE

La victoria de Rai tiene un valor simbólico añadido. El inglés, nacido en Wolverhampton y profesional desde 2012, ya había dado el salto con su triunfo en el Wyndham Championship de 2024, su primera victoria en el PGA Tour. Pero un major es otra frontera. Ganar el PGA Championship le coloca en una dimensión distinta: la de los jugadores capaces de sostener el pulso cuando el domingo deja de ser una vuelta de golf y se convierte en un examen mental.

Jon Rahm apretó pero no tuvo suficiente magia ante la regularidad mostrada por Rai. Y se quedó a las puertas de un grande que España nunca ha ganado. De todas formas, es su mejor resultado desde que se fue a la LIV.

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