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Un pelotazo a un árbitro desde la grada acaba con la expulsión del César Augusta benjamín femenino de los Juegos Escolares

Los hechos sucedieron el pasado 10 de mayo en la final del Campeonato de Aragón benjamín femenino

VÍDEO | El pelotazo a un árbitro en un partido benjamín de fútbol sala

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Zaragoza

Un pelotazo desde la grada a un árbitro de fútbol sala ha terminado con una sanción que pretende ser ejemplarizante y que ha dejado al FS César Augusta benjamín fuera de la competición. Los hechos sucedieron en la final del Campeaonto de Aragón benjamín femenino que disputaron el César Augusta y el Fútbol Sala Femenino Zaragoza el pasado 10 de mayo. A falta de 25 segundos para el final y con empate a tres en el marcador, el árbitro del encuentro recibió el impacto de un balón procedente de la grada en la cabeza.

Los hechos están acreditados en vídeos como el que ilustran esta información y eso ha llevado al Comité de Competición y Disciplina Escolar de Fútbol Sala a imponer una dura sanción al César Augusta, a quien considera responsable disciplinariamente de los hechos. El comité, en su resolución del 12 de mayo, impone al equipo benjamín la pérdida de ese encuentro por un resultado de 6-0 y, además, lo descalifica para el resto de la competición, los ocho partidos de Copa.

"Este Comité considera acreditado de forma suficiente, precisa y coherente que una persona situada en la zona de grada ocupada por aficionados identificados con el Club César Augusta lanzó de forma intencionada el balón de juego con la finalidad de alcanzar al árbitro del encuentro, impactando dicho balón en la cabeza del colegiado, sin que conste lesión física derivada del golpe. Si bien la autoría material del lanzamiento no ha sido formalmente individualizada con identificación nominal, pero sí queda acreditado, a efectos disciplinarios, que la persona autora del hecho se encontraba integrada en la zona de aficionados vinculada al Club César Augusta FSF", reza el dictamen del Comité, lo que es suficiente para considerar al club responsable disciplinario de lo sucedido y por eso le da el partido por perdido 6-0.

Además, el texto continúa explicando en el punto segundo que el club no colaboró lo suficiente en identificar al autor de la agresión, lo que considera contrario a los valores del deporte que deben imperar especialmente en las categorías escolares. "Asimismo, consta en el expediente que el Club César Augusta, en el trámite de alegaciones conferido, presentó escrito en relación con los hechos reflejados en el acta arbitral, limitándose a efectuar una exposición de consideraciones defensivas sin aportar una colaboración efectiva orientada a la identificación de la persona autora del lanzamiento, pese a encontrarse en una posición especialmente idónea para contribuir al esclarecimiento de los hechos".

"Tal conducta resulta incompatible con los principios de colaboración, responsabilidad y respeto que deben presidir la participación en los Juegos Deportivos en Edad Escolar, y se aparta de los valores formativos, educativos y deportivos que inspiran esta competición, singularmente los de juego limpio, respeto a la autoridad arbitral y rechazo de cualquier manifestación de violencia en el deporte. En consecuencia, y al amparo de lo dispuesto en el artículo 6 de la Base Vigésima de la normativa aplicable, se impone al Club César Augusta la sanción de descalificación del equipo por el tiempo restante del curso escolar 2025-2026", reza el punto segundo.

El último punto del acta recuerda que "cabe interponer recuso ante el Comité de Disciplina Deportiva Escolar de Aragón, en el plazo máximo de diez días, a través de este Comité de Competición, debiendo abonar la fianza reglamentariamente establecida".

La sanción ha caído como un jarro de agua fría en el equipo benjamín del César Augusta, ya que las jugadoras han sido castigadas duramente sin haber cometido ninguna infracción. Así lo explica Alberto Zapatero, padre de una de las jugadoras. "Un adulto que ni mi hija ni yo habíamos visto en la vida lanzó un balón que golpeó en la cabeza al árbitro. El partido se suspendió y nunca se reanudó. ¿Quién era esa persona? No era directivo, ni entrenador, ni padre de ninguna jugadora, ni miembro del club. El propio comité que nos ha sancionado reconoce que no ha llegado a identificarlo. Y, aun así, su acto dejó trece víctimas inocentes: el árbitro y doce niñas", relata Zapatero.

Este padre, maestro de Educación Física y entrenador de fútbol sala, reflexiona sobre la proporcionalidad del castigo. "entonces surge la pregunta esencial: ¿qué se está enseñando exactamente a unas niñas cuando se las castiga por un hecho que no cometieron? ¿Qué lección moral se transmite cuando la consecuencia recae sobre quienes ni agredieron, ni insultaron, ni participaron en el incidente? ¿Acaso alguna niña golpeó al árbitro? ¿Lo hizo algún entrenador? ¿Algún miembro del club? No. Lo hizo un aficionado que, según se nos dice, celebraba nuestros goles".

"Y aquí está el núcleo del problema: a la violencia en los campos no se la combate castigando a quien no la ha ejercido. Porque una sanción educativa, para ser verdaderamente educativa, debe enseñar responsabilidad, no arbitrariedad; justicia, no castigo colectivo; respeto a la autoridad, sí, pero también respeto a la verdad y a la proporcionalidad", continúa Zapatero.

"Para educar hay que saber de educación. Y esta resolución, por mucho que se presente como una medida ejemplarizante, no es educativa, ni justa, ni moralmente aceptable. Castigar a quienes no han hecho nada no educa: humilla. No enseña responsabilidad, sino indefensión. No transmite respeto a la norma, sino miedo a una autoridad que puede equivocarse y hacer pagar a los inocentes", señala más adelante en su escrito.

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