Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

LA MONTAÑA EN ARAGÓN

El ‘lado tenebroso’ del escalador aragonés que está haciendo historia: "Trabajamos detrás de una lona para que nadie vea lo que hacemos"

Enrique Beltrán pone en dificultades a los participantes de la World Climbing Series de Alcobendas como parte del equipo selecto de equipadores de las vías y bloques de la prueba internacional

El turolense se convirtió el pasado mes de marzo en el primer aragonés en alcanzar el grado de 9b en escalada deportiva

Enrique Beltrán, en plena acción preparando una pared.

Enrique Beltrán, en plena acción preparando una pared. / SERVICIO ESPECIAL

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

Cero envidia ni nostalgia. Está a otra historia. Haciendo historia. Aquí sigue entre los mejores, aunque desde el lado tenebroso, siendo el que les desubica en dificultades. Enrique Beltrán, el hombre que está elevando el techo de lo imposible de la escalada deportiva aragonesa, es el único de los nuestros que este fin de semana campa por las World Climbing Series de Alcobendas. No lo hace como competidor en la vertical, ese sueño del zagal de Monreal del Campo que con doce años empezó a medirse con otros trepadores en los rocódromos, sino como parte del selecto grupo de equipadores que diseñan las líneas que marcan la frontera de la gloria.

Van al revés que los demás, cocinando los muros con nocturnidad y sin alevosía. "Cuando ellos terminan, nosotros empezamos. Llevamos desde el domingo y terminamos el sábado. Es un no parar". Es una actividad frenética de "16 horas al día" colgados de la cuerda, con el taladro y el destornillador como aliados para fijar placas desplomadas y presas romas, volúmenes, macros, dual texture… y probar los recorridos. "Son vías y bloques que estarían en un octavo grado de deportiva, aunque más compactos. Creo que la mayoría los sacaría, pero ahora me motiva más montar", asume Enrique, que en marzo se convirtió en el primer aragonés en superar un 9b en la ‘The Full Journey’ de Margalef.

Todo lo hacen en secreto, tapados por una lona para que nadie se anticipe y tenga ventaja, una confidencialidad que provoca que los escaladores tengan que buscar soluciones rápidas, improvisar y gestionar la presión. "Ser escalador te da una visión de la dificultad que planteas, de los lances y movimientos modernos que son ahora tendencia", explica Beltrán.

Montan y desmontan cuatro recorridos de bloque y ‘lead’ por ronda, tanto masculina como femenina, sin parar entre las semifinales para 24 participantes y el desenlace de campeones con ocho aspirantes. La planificación es básica, con un meticuloso diseño previo de todas las posibilidades, persiguiendo la novedad y la sorpresa. "Somos siete equipadores. En las World Climbing Series siempre hay tres internacionales y cuatro del país. Aquí hay dos japoneses, un italiano y nosotros", dice ‘Henry’.

En el diseño del routesetting priman unos criterios de progresión con pasos clave (crux), siendo los últimos movimientos los más exigentes: en dificultad puntúan las presas controladas y en bloque hay fases que, tras superarse, suman diez, quince y veinticinco puntos (top). "Hay tres tipos de bloques: técnicos, de fuerza y de coordinación. En cada competición uno se repite. Aquí ha tocado el técnico. Tienen que estar equilibrados, ser del mismo nivel, porque se busca al escalador más completo y no se puede beneficiar a uno que afronte mejor un estilo".

Las placas técnicas exprimen el equilibrio y el dominio de los pies; en la coordinación se favorecen los saltos y dinámicos, y en la fuerza se potencian los dedos o la compresión. La espectacularidad es máxima: "Pensamos también en meter algún lance que sea vistoso para el espectador", apunta el escalador turolense.

Su paso de tocar a clavar presas fue por ganarse unas perricas. "Fue cuando me mudé a Huesca. Me jugaba ser campeón de España juvenil e iba a entrenar muchísimo al Nowa. Hablé con Jorge y Pedro, los propietarios, para saber cómo podía ir a entrenar gratis a la instalación y me dijeron que podía limpiar las presas. Luego empecé a equipar con ellos", recuerda.

De eso hace cinco años, en los que no ha parado en el roco de Huesca, ganando experiencia y prestigio entre los amantes de las líneas más exigentes. "Al tiempo, como tenía un día libre, hablé con Samu, de Bunderland, y bajé también a Zaragoza a montar los bloques. Ahora estamos creando todos los itinerarios del nuevo edificio que están montando en Las Fuentes".

No dudó en apuntarse al curso oficial que organizó la FEDME y que le ha habilitado desde 2022 para trabajar en los eventos federativos, tanto de Copa como de Campeonato de España, y ahora las Climbing World Series, un mundo que bien conoce como escalador con títulos y medallas almacenados hasta que decidió pasarse a la roca. "Aprovecho en las que no equipo para seguir compitiendo, pero claro, no lo puedes compatibilizar porque tendrías una ventaja. Además, ahora estoy más centrado en otros proyectos". Proyectos sin límites que seguiremos contando en estas páginas. Estén atentos.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents