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La montaña en Aragón: La Hoya de los mil potajes

Riglos, el Tozal de Guara, el Salto del Roldán, Agüero, Vadiello, Nocito, rutas de trincheras, camino de San Urbez, la Sotonera, las albercas de Huesca, ermitas en la roca, la Vall d’Onsera... Es una misión imposible quedarse con únicamente tres excursiones en el océano de caminos que navegan por la multifacética Hoya de Huesca. ¡Lo intentamos!

La silueta del castillo de Loarre es un símbolo de Aragón.

La silueta del castillo de Loarre es un símbolo de Aragón. / SERVICIO ESPECIAL

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Sergio Ruiz Antorán

Sergio Ruiz Antorán

Huesca

ALCALÁ DE GURREA. RUTA AUTOGUIADA

Los misterios mínimos que esconde La Sotonera

No en los mayores desafíos físicos se desentierran las aventuras más elevadas. Hay en retos mínimos, en paseos contemplativos, en los que el conocimiento del instante rebosa las expectativas. Es el contemplar pausado, sin prisas, con toda la atención, en familia, con nenes, descubriendo relatos cortos que se esconden en huellas de la historia que simplemente hay que seguirlas para vivirlas.

En Alcalá de Gurrea nos invitan a un corto trayecto de ni tres kilómetros que nos lleva sobre la costa del Embalse de La Sotonera por un mundo autoguiado que nos describirá las antiguas explotaciones de grava, la geología de estos parajes, la flora del lugar o la construcción de la propia presa.

El mar interior de La Sotonera alberga mucha vida e historias.

El mar interior de La Sotonera alberga mucha vida e historias. / SERVICIO ESPECIAL

Nos adentraremos en la carretera que va a a Escuela de Vela de Aragón. Cuando alcancemos el inicio del Canal, en una pista, encontraremos un panel informativo que nos introduce en este corto sendero planísimo. Bien marcado, se lanza a un desfiladero labrado para el paso de los vagones que extraían gravas de Puipullin.

El camino nos hace preguntas e invita a jugar interpretando lo que nos rodea: como saber que la Opuntia, un cactus que encontraremos en las orillas, guarda un parásito del que se saca el tinte color rojo carmín; o reconocer los distintos estratos del desfiladero por el que andamos; o averiguar que realmente es un antiguo trazado ferroviario. La última nos cuenta la historia de la creación del embalse y de la atalaya de Tormos, la cercana aldea que no puedes perderte como complemento al día.

BOLEA. CAMINO NATURAL DE LA HOYA

De la Colegiata al asalto del Castillo de Loarre

De joya a joya y camino porque me toca una jornada de buen disfrute. Trazamos un hilo entre dos hitos del patrimonio medieval: La Colegiata de Santa María la Mayor de Bolea con el Castillo de Loarre. Combinamos un recorrido de senderismo para todos los públicos, coincidente con la GR1 y el Camino Natural de la Hoya, con una doble visita cultural que es imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en los tiempos de la conquista de Wasqa.

La altiva Bolea domina el llano con su olor a aceite de almazara. Guarda las sierras de Loarre y Caballera, en la que se esconde la ermita de Aniés y su cascada, otra fantasía de las mil de las que dispone esta comarcaza. De ella saldremos súper rectos por una pista bien marcada por la doble raya blanca y roja que nace junto a las piscinas. Siempre entre cultivos, cruzamos el barranco Barranqué y el río Sotón, dejando pasar otros desvíos marcados.

Nos metemos en un carrascal hasta toparnos con la carretera de Aniés, poblado al que llegamos tras cruzar el puente sobre el barranco Fermerlar.

Salimos pasando por la iglesia. La visión del imponente castillo peliculero nos embriaga y orienta. Seguimos por pistas rápidas entre ricas explotaciones agrícolas, tomando cierta altura por senderos hasta girar directos a la fortaleza por otra pista que nos conduce por el barranco hasta la Fuencueva y los pies de Loarre.

SAN JULIÁN DE BANZO. PICÓN DE MEDIODÍA

La proa vertical que reta al Salto de Roldán

Identificado por su verticalidad, el Picón del Mediodía invoca los deseos de conquista de todos los oscenses. Corte en el skyline de la Sierra de Guara, tutea al Salto del Roldán. Su conquista se precede de un corto (9 kms) y exigente ascenso por tarteras descompuestas y el regalito de un paso equipado con una cadena que exprime nuestra ración de adrenalina y que reserva esta aventura para montañeros con cierta experiencia.

Nos dirigiremos hacia San Julián de Banzo para aparcar tras conducir por una pista que, en su inicio, coincide con la que lleva al hacia otro clásico: San Martín de Val d’Onsera. Sigamos, ya andando, las indicaciones hacia la Peña de Amán, uno de los pilares del cercanísimo Salto de Roldán.

La llamativa proa del Picón del Mediodía atrae desde lejos.

La llamativa proa del Picón del Mediodía atrae desde lejos. / SERVICIO ESPECIAL

Las indicaciones nos bajan al barranco de San Martín para empezar súbitamente una progresión llevadera. Al cuarto de hora derivarnos hacia la derecha y dejar ya las marcas que nos dirigirían hacia la Peña de Amán. Atravesamos otro barranco (de la Cobeta) para dirigirnos al collado Frontón Supialla, cerca a la crestita de la Peña del mismo nombre. Descendemos ahora brevemente hacia el barranco del Águila con nuestro objetivo a la vista. Ahora seguimos los hitos que guían una subida menos cómoda por terreno descompuesto y en buena pendiente hasta el paso equipado. Al superarlo descendemos por una cornisa hasta un embudo que nos deja en las rampas finales, aún duras, que nos dejan en la cima con sus bonitas vistas sobre el Salto de Roldán y otras lindezas.

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