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Congreso 'El mundo que viene'

Entrevista con Teresa Perales, nadadora paralímpica: "No hay día que no hable de Zaragoza, venimos de una tierra que nos lleva muy lejos"

La aragonesa, 28 veces medallista, analiza en el congreso de la Fundación Ibercaja el futuro inmediato del deporte adaptado

Entrevista con Teresa Perales, en el Palacio de Congresos de Zaragoza.

Entrevista con Teresa Perales, en el Palacio de Congresos de Zaragoza. / Pablo Ibáñez

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— Está aquí en Zaragoza por el congreso de la Fundación Ibercaja, El mundo que viene. ¿Cómo es el futuro inmediato del deporte paralímpico?

— Pues mire, es un futuro bastante alentador y a la vez bastante cambiante. Estamos ante un reto muy complejo y bonito porque antes de 2030 las federaciones de deportes de personas con discapacidad tienen que integrarse, algunos deportes, dentro de las que no tienen discapacidad. Entonces, asumir a personas y a deportistas con cuestiones diferentes, no solamente la élite, sino también desde la base, es complejo. Es precioso porque es un momento en el que hay que estar muy atentos a que todo se haga muy bien, tanto a nivel internacional como a nivel nacional en los distintos países. Es muy bonito, hay gente a la que le puede producir miedo y hay gente como yo que lo coge como: "¿Hay que hacerlo? Pues se hace y punto". Se tiene que hacer bien. Y luego es un momento muy bonito porque cada vez hay más demanda de visionado, de seguimiento del deporte paralímpico. Ya nos hemos acostumbrado a no verlo solamente cada cuatro años, que era algo que habíamos normalizado. Ahora ya en los distintos medios de comunicación se habla de nosotros. No a diario, porque no a diario tenemos competiciones, pero sí que con cierta asiduidad se nos va siguiendo, se van viendo los resultados, y no solamente los deportivos, sino incluso, en paralelo, otras acciones que realizamos algunos deportistas que tienen que ver con el deporte o a veces que no tienen nada que ver, como por ejemplo lo de hoy.

— Dentro de su larga trayectoria, ¿cuánto ha crecido el deporte paralímpico?

— Muchísimo. Piense que yo llevo 28 años compitiendo con la selección. El cambio ha sido como de vuelta del revés, como: "Espero que dentro de 20 años se perciba". Ha sido un cambio de no tener ni consideración siquiera de deportistas de alto nivel, de que nuestras competiciones no eran de élite, de no tener acceso a centros de alto rendimiento, y yo ahora entre semana vivo en un Centro de Alto Rendimiento, en Madrid, porque tengo buenas condiciones para poder entrenar allí y tengo a mi equipo. Ha cambiado todo mucho. Ahora la convivencia entre deportes olímpicos y paralímpicos es mucho más real. Allí mismo, en la residencia, estamos todos juntos, no hay diferencias entre unos y otros: comemos juntos, desayunamos juntos, cenamos juntos y entrenamos también. No todo el tiempo porque a veces es muy difícil, pero sí que el espacio es completamente compartido.

— En esos 28 años de carrera, uno de los grandes hitos fue en 2024, en París: alcanzar esa cifra simbólica de medallas, las mismas 28 que tiene Michael Phelps. ¿Qué sintió en ese momento?

— La verdad es que me costó un poquito darme cuenta de que había conseguido ganar finalmente, porque había llegado tan exhausta de la carrera que, había un piloto rojo en cada podio y solamente se encendía si ganabas una medalla. Se encendía el piloto y sabías que era oro, plata o bronce. A mí me daba igual, yo solo quería una medalla, la verdad, para volver a igualar a Michael, porque lo había hecho en 2012, luego en el 16 él me desempató, y estas dos medallas para volverle a igualar me costaron ocho años: los Juegos de Tokio y los de París. Fue un momento de mirar el piloto y decir: "Ostras, se ha encendido". Miré el marcador, dije: "Hay una bandera de España". Era como que todo me bailaba. Entonces miré a la grada, miré a mi entrenador, vi que se echaba a llorar y digo: "Ostras, igual sí que he ganado". Le pregunté y me dijo que sí. En ese momento, lo que sentí es la emoción más absoluta, porque también es la medalla que más me ha costado ganar en mi vida. Fue una temporada muy difícil, una época en la que venía ya de nadar solo con un brazo, de tener que reinventarme otra vez, de tener que aprender otra vez a nadar. Es bastante complicado porque en el cerebro tienes esquemas corporales y costumbres adquiridas de muchos años, y de pronto tienes que cambiarlo todo por completo. Es difícil, pero no imposible.

TERESA PERALES CONGRESO EL MUNDO QUE VIENE FUNDACION IBERCAJA 150 ANIVERSARIO JUNIO 2026

TERESA PERALES CONGRESO EL MUNDO QUE VIENE FUNDACION IBERCAJA 150 ANIVERSARIO JUNIO 2026 / Pablo Ibáñez

— Una readaptación por una operación de hombro, ¿cómo fue ese proceso de reaprendizaje?

— Bueno, un proceso que no se quiere vivir porque estaba mejor con los dos brazos, ¿sabe? Las piernas, por supuesto, al principio las eché mucho de menos; con el paso de los años se acostumbra y yo en el agua nunca las he echado en falta porque nunca había sabido nadar con ellas. Pero claro, nadar con dos brazos sí lo he echado mucho de menos. La velocidad de ver cómo la corchera pasa más rápido cuando miro de lateral. Pero también, a cambio, esa cabezonería propia que tenemos los de aquí, esa resiliencia, esa rabia y ese: "Jolín, al final he conseguido volver a aprender". De hecho, este año me he propuesto a mí misma que quiero volver a nadar mariposa con la complejidad que tiene hacerlo con un solo brazo, pero voy a decirlo: por mis narices que volveré a nadar mariposa.

— ¿Hacia dónde mira ahora? ¿Cuál es el próximo reto?

— Pues tengo el campeonato de Europa. Aquí vamos, es como que te tienes que poner pequeños caramelos. El objetivo final, a día de hoy, quedan 788 días, que es lo que falta para que den comienzo los Juegos de Los Ángeles. En mi caso, 790 para comenzar, porque el primer día no hay natación. Por primera vez desde que soy deportista podré ir a la inauguración. Fui a la de Sydney, pero inauguraciones no he vuelto a ver más porque competía al día siguiente. Y claro, para hacerlo más divertido, si solamente piensas a tan largo plazo, es demasiado lejos. Me pongo mis caramelos. Están los obligatorios, por decirlo así: campeonato de Europa, del mundo, etcétera. Y luego otros más pequeños, pero que motivan mucho, que hacen viajar. Acabo de volver de Japón, estaba en Berlín, en muchos sitios compitiendo en la Copa del Mundo, en las World Series. Objetivo de este año: Turquía, Europeo. Objetivo del año que viene: Mundial, Canadá, no sé todavía el país. Y el objetivo del año siguiente será el Europeo y Juegos. Y después de los Juegos, habrá que pensar. Entonces, no estar obsesionada con que me voy a retirar. Yo voy pasito a pasito y mientras siga disfrutando y el cuerpo más o menos me respete, la verdad es que me lo paso muy bien. Es divertido y me compensa.

Hay una cosa que sí que me gustaría que cambiara, no aquí, en toda España: que los clubs se atrevan a crear secciones de deporte adaptado. No pasa nada. Tener la puerta abierta a la diversidad es precioso, porque se produce una convivencia con un aprendizaje en valores que multiplica el resultado que tienes

Teresa Perales

— Me ha dicho que está viviendo en Madrid, pero usted es de aquí, de Zaragoza. ¿Cuánto arraigo siente con esta tierra?

— Hombre, todo el del mundo. Yo hago patria allá por donde voy. Es que no hay día que esté fuera que no hable de Zaragoza, me da igual si es en un evento, si es en una conferencia, en un premio, con mis amigos... Al final se nota que soy de aquí, y por muchas cosas: una por lo que digo, pero otra también por cómo hago las cosas. Es verdad que me dicen a veces que no tengo mucho acento, pero también lo dejo salir de vez en cuando, porque me encanta. El año pasado me dieron la medalla de oro de la ciudad de Madrid y yo nunca llevo pensado un discurso. Estaba a punto de salir y ¿sabe quién me vino a la cabeza? ¿De quién hablé? De Paco Martínez Soria. Me dan la medalla de Madrid, pero yo saco patria y hablo también de mi tierra. Es bonito porque al final venimos de una tierra que nos hace ser como somos y que nos lleva ciertamente muy lejos.

— Otro de los grandes logros, no tanto en lo competitivo, es que ha sido jurado del Premio Princesa de Asturias. ¿Cómo fue ese momento?

— Bueno, la verdad es que fue muy natural, porque después de ganar el premio inmediatamente me incorporaron dentro del jurado y al año siguiente es cuando decidieron que iban a hacer un cambio y entonces ya me proponían como presidenta. Es una responsabilidad muy grande, porque al final no es lo mismo haberlo ganado que no haberlo hecho. Cuando lo has ganado sabes lo que vives, lo que significa, o por lo menos lo que fue para mí, la emoción de no solamente el día que te dan el premio, es la semana que pasas allí conviviendo con mucha gente, participando en muchas actividades, estando con jóvenes, con mayores… La verdad es que es muy emocionante.

— Sobre ese legado histórico que deja en el deporte de la comunidad, ¿qué parte le gustaría que heredaran las nuevas generaciones de deportistas aragoneses que entrenan aquí en los clubs de Zaragoza y de la región?

— Pues mire, hay una cosa que sí que he echado en falta en Zaragoza y en realidad en toda la comunidad autónoma, y es que somos la única comunidad autónoma que no tiene federación de deportes adaptados. Esto me parece que es algo que habría que solucionar, aunque, como en realidad luego vamos a estar integrados, tampoco pasa nada. Hemos vivido bien sin tenerlo, pero hay una cosa que sí que me gustaría que cambiara, no aquí, en toda España: que los clubs se atrevan a crear secciones de deporte adaptado. No pasa nada. Tener la puerta abierta a la diversidad es precioso, porque se produce una convivencia con un aprendizaje en valores que multiplica el resultado que tienes, no solamente el deportivo, que también. Esto lo hemos visto, por ejemplo, en mi club, yo compito por Pozuelo de Alarcón, que ha llegado a quedar campeón de España tres años consecutivos, precisamente, por esa parte de inclusión. Nosotros entrenamos, los que ya somos de élite, en el Centro de Alto Rendimiento en Madrid y luego vienen los mejores deportistas, los mejores nadadores del club sin discapacidad, a entrenar con nosotros al CAR, aunque no tengan, por así decirlo, el nivel de estar ahí, pero para poder ayudarnos con los tiempos, hacernos de liebres, marcar ritmos y demás. Son experiencias de las dos partes superbonitas.

TERESA PERALES CONGRESO EL MUNDO QUE VIENE FUNDACION IBERCAJA 150 ANIVERSARIO JUNIO 2026

Entrevista con Teresa Perales, en el Palacio de Congresos de Zaragoza. / Pablo Ibáñez

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