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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

El Tour y Las Ventas

Pogacar aumenta la exhibición de los UAE, en un festival casi inaudito con solo tres etapas disputadas

Pogacar entra vencedor en la tercera etapa del Tour de Francia.

Pogacar entra vencedor en la tercera etapa del Tour de Francia. / GUILLAUME HORCAJUELO

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Francia es al Tour lo que Las Ventas a los toros. Este lunes la carrera entró en suelo francés y se transformó como se transforman los grandes toreros en el coso madrileño. Se entró a Francia en fila india tras haber dejado dos tercios del pelotón con un retraso propio de la Renfe. Y delante ¡qué festival!

Los UAE llevando a muerte la carrera como si fuese la última etapa. Demasiada exhibición y derroche de fuerzas para una prueba de tres semanas que acaba de empezar. Uno ya duda si no van a terminar fundidos los chicos de Pogy antes de las jornadas decisivas de la tercera semana. Ellos sabrán lo que hacen, pero meterse a controlar la carrera sin estar obligados a esa responsabilidad es algo inaudito, solamente justificado por el logro final de su objetivo, esto es, alcanzar el maillot amarillo como así hicieron. Y vaya si lo hicieron. Ahora bien, la inversión de fuerzas fue descomunal.

Lo de este lunes era algo inédito. El teórico controlador de la carrera –Vingegaard- estuvo siendo controlado por el aspirante Pogacar. La proa del pelotón fue siempre dominio del UAE y no del Visma que era el defensor del amarillo. No hubo opción para los cazaetapas como Baudin, excelente ciclista que sucumbió a la dictadura de los Pogacar Boys porque se empeñaron en repartir a placer ácido láctico y ni Evenepoel , Carapaz, Seixaso el propio Vingegard pudieron desbordarles en Les Angles, con sus músculos agarrotados por el dolor, pese a haber chupado rueda todo el día.

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