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Miguel Indurain (61 años), leyenda del ciclismo: "Antes nos alimentábamos con bocadillos y pasteles durante las carreras"

"Durante las etapas comíamos bocadillos de jamón y queso, no geles ni barritas", denuncia a sus 61 años

El pentacampeón del Tour de Francia Miguel.

El pentacampeón del Tour de Francia Miguel. / JON IZETA

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David Cruz

Si has seguido la evolución de la nutrición deportiva a lo largo de los años, te habrás dado cuenta de todo lo que ha cambiado en pocas décadas. Y el último que lo ha explicado de forma muy clara ha sido Miguel Indurain, la leyenda viva del ciclismo.

El cinco veces ganador del Tour de Francia ha recordado cómo era la alimentación durante su etapa como ciclista profesional, muy diferente a la que siguen los corredores actuales.

"Antes, durante la etapa, no nos tomábamos barritas ni geles, sino bocadillos de jamón y queso o pasteles que nos compraban los masajistas del equipo", explicó el navarro al comprar la preparación de los años noventa con la del ciclismo moderno.

En aquella época, la planificación nutricional no estaba tan desarrollada y era habitual recurrir a alimentos tradicionales para afrontar el enorme desgaste físico de cada jornada.

Indurain también ha confesado que, en algunas ocasiones, llegaba a sufrir las condiciones 'pájaras', esas caídas bruscas de energía que pueden arruinar una carrera. Según recuerda, no siempre se debían a una única causa. A veces la deshidratación, el frío tras sudar durante horas o incluso la concentración en la competición hacían que olvidara comer a tiempo.

Una imagen de Miguel Induráin en el Tour de Francia de 1995.

Una imagen de Miguel Induráin en el Tour de Francia de 1995. / Archivo

Durante su carrera deportiva, siempre siguió una alimentación muy controlada, basada principalmente en pasta, arroz, frutas y verduras. Las carnes rojas y los huevos apenas tenían presencia en su dieta, ya que el objetivo era mantener un peso óptimo sin perder capacidad de rendimiento.

Con la supervisión de su equipo médico, llegó incluso a reducir varios kilos de forma progresiva para mejorar sus prestaciones sobre la bicicleta.

Hoy, alejado de la alta competición, el navarro continúa cuidando su alimentación por un motivo diferente. El exciclista ha reconocido que convive desde hace años con el colesterol alto, una condición que ya padecía cuando dominaba el Tour de Francia. Por ello, mantiene una dieta mediterránea equilibrada y sigue practicando ejercicio con frecuencia, aunque sin la exigencia de sus años como profesional.

Fuente: Sport

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