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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

El pelotón medita

Con Pogacar como amo y señor del Tour, los llegadores han abierto su veda empezando por Tim Merlier en Burdeos

Tim Merlier encabeza el esprint en Burdeos.

Tim Merlier encabeza el esprint en Burdeos. / EFE / YOAN VALAT

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El Tour cambia de registro. De la majestuosidad del Tourmalet y su seísmo sobre la carrera, se pasó ayer al encefalograma plano. Pogacar ha dejado la carrera temblando y ya se habla con razón de una edición basada en la rivalidad que pueda ofrecer la batalla por el segundo puesto. Todos andaban ayer noqueados buscando su lugar en el universo de la carrera al tiempo que dos inéditos aventureros revisaban el asfalto por delante del pelotón.

Mientras los inquilinos del top ten meditan cómo van poder conservar o quizá mejorar su posición, los llegadores han abierto su veda empezando por Tim Merlier en Burdeos. El UAE de Pogacar ni siquiera necesita controlar la carrera, son las formaciones con llegadores las que se ocupan de mantener ahora  el orden para poder dejar a sus velocistas con opciones en el final del viaje. Y cuando eso no ocurre los chicos de Pogacar ponen un ritmo campero para que todo el mundo sea feliz en el pelotón.

Se decía que Pogacar este año podía tener problemas porque no había hecho concentración previa en altura, ya que prefirió quedarse junto a su novia –tambien ciclista-, victima de un grave accidente. Seguramente el stage junto a Urskaen, el hospital esloveno, superó con creces cualquier estancia en las montañas.  

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