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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

Territorio Pottier

Postal de la época de René Pottier, primer vencedor en el Balón de Alsacia.

Postal de la época de René Pottier, primer vencedor en el Balón de Alsacia. / SERVICIO ESPECIAL

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Zaragoza

Cuando pensábamos que el prematuro dominio de Pogacar iba a anestesiar la carrera nos estamos encontrando con un Tour batallado día tras día. Del esloveno para abajo se está gestionando una actividad permanente por encuadrar los puestos de honor de la carrera. Este viernes Pidcokc se sumó a la fiesta tras una batalla extenuante y estratégica. Eso sin olvidar que esto es una carrera ciclista susceptible de cualquier eventualidad, Pogy incluido.

En ese debate muy animado entre vasallos del rey Pogacar ayer apareció el Ballon de Alsacia, que se subirá hoy también. Pero esta vez llegará metido en un exigente perfil bastante más duro que el ejecutado ayer. El Ballon de Alsacia es un lugar mítico en el Tour. En 1905 –tercera edición- se escaló por primera vez abriendo el “vis a vis” que existe entre esta carrera y las montañas.

En su cima hay un monumento a René Pottier, primer conquistador de esta cima, que subió a una media de 20 kilómetros por hora, con un desarrollo de cuatro metros y medio y con tres comisarios vigilando por si era remolcado, ya que se trataba de todo un experimento ciclista.

René, que iba líder, se retiró la etapa siguiente víctima de una tendinitis, cediendo el liderato a Trousselier que acabó siendo vencedor en Paris, si bien los cuatro mil francos del premio los perdió esa misma noche jugando a los dados. Pottier, que ganó el Tour del año siguiente, se suicidó a los tres meses al descubrir que su esposa le era infiel. Son historias de la carrera más bella del mundo que pisa los mismos caminos que aquellos geniales pioneros.

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