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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

Oposición imposible

Pogacar gana y destruye la carrera y a sus rivales con una sensibilidad especial

El esloveno Tadej Pogacar se impone en la etapa de Le Markstein.

El esloveno Tadej Pogacar se impone en la etapa de Le Markstein. / GUILLAUME HORCAJUELO / EFE

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Zaragoza

Sigue la fiesta en el UAE. El esloveno que viste de amarillo quiere más. Quiere dejar constancia de que su superioridad es incontestable. No lo hace por egoísmo, como hacía Eddy Merckx, que por eso era apodado El Caníbal, tampoco con espíritu agresivo y faz rabiosa como hacía Hinault, apodado El Tejón, y esperemos que tampoco con trampas como hizo Armstrong.

Pogacar gana y destruye la carrera y a sus rivales con una sensibilidad especial. Es un ser amable que le da su botellín a un niño, que gana con una sonrisa sincera, que sabe felicitar y que por supuesto ataca y deja atrás a sus rivales, especialmente a Vingegaard, pero lo hace con una firmeza educada , con una superioridad manifiesta que no ridiculiza a nadie. Gana porque es el mejor, tiene los mejores gregarios y lee muy bien la carrera.

Eddy Merckx, que hasta la llegada de este ser ha sido el mejor ciclista de la historia, hizo millonarios a sus gregarios pero no les dejó ganar ni una carrera de pueblo. Pogacar es grande y se hace mucho más grande cuando facilita la victoria de Del Toro, por ejemplo. En los Vosgos, al igual que en los Pirineos ha dado fe su superioridad.

Y que conste que Vingegaard ayer, lejos de chupar rueda se alzó en armas, le plantó cara. Trabajó duro y dignificó su papel de primer opositor. Es otro campeón. Pero no hay por dónde coger a Pogy. Quizá tenga un día malo. Es el único recurso que le queda a su tropel de rivales, a los cuales dignifica como ciclistas con cada triunfo que obtiene.

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