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LA OPINIÓN DE ÁNGEL GINER

Humildad y humanidad

Vimos a un líder reciclado en gregario, renunciando a un triunfo seguro

El ecuatoriano Richard Carapaz consiguió en el Alpe d'Huez su segunda victoria en este Tour de Francia, la tercera en total, mientras que el mexicano Isaac del Toro afianzó su tercer puesto en la general, liderada por el esloveno Tadej Pogacar a falta de la jornada simbólica de este domingo.

El ecuatoriano Richard Carapaz consiguió en el Alpe d'Huez su segunda victoria en este Tour de Francia, la tercera en total, mientras que el mexicano Isaac del Toro afianzó su tercer puesto en la general, liderada por el esloveno Tadej Pogacar a falta de la jornada simbólica de este domingo. / GUILLAUME HORCAJUELO / EFE

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Zaragoza

Una injusticia para hacer justicia. Ese es el resumen de la hiperbólica etapa alpina de este sábado con final por segundo día consecutivo -esta vez sin locos asesinos- en Alpe d’Huez. Dolorosamente injusto fue que el americano Kuss perdiera el triunfo por dos caídas consecutivas a un tiro de piedra de la meta.

Pero por otro lado hubo un justo premio a la perseverancia y voluntad de un Carapaz batallador como ningún otro en el pelotón, sin duda el más fiero guerrero de este Tour. Etapa de exigencia extrema saltando de cima en cima de míticos puertos alpinos, y también de contrastes. Vimos a un líder reciclado en gregario, renunciando a un triunfo seguro, para que su niño del alma -Del Toro- asegurase el maillot blanco de mejor corredor joven y alcanzase el tercer escalón del podio de París.

Lección de humildad y humanidad. Lección de generosidad y de sabiduría que solamente los grandes campeones son capaces de gestionar. Pogacar dejó de ser dios para reciclarse en samaritano. Su sabia decisión aportó felicidad a Carapaz y a su peluche mexicano. No faltará quien asevere que el esloveno hizo mal en renunciar a la etapa cuando los objetivos de Del Toro ya estaban logrados con un Seixas arruinado. Es verdad. Pero no estamos ante un acaparador que asegura que no compite para alcanzar récords. Y hoy tenemos Montmartre como guinda final. Es inevitable pensar en Evenepoel y su título olímpico amasado en el barrio de los bohemios.

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