Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

De Aragón a la cantera del waterpolo balcánico: "Estoy igual de feliz aquí con 12 'kikos' que cuando conseguía ascensos y victorias importantes"

12 adolescentes amantes de este deporte disfrutan de un campus de verano en Djenovici (Montenegro) de la mano del mítico entrenador del CN Helios que logró el ascenso a División de Honor, Miguel Gil

Foto de la expedición del Mijo Camp en Montenegro.

Foto de la expedición del Mijo Camp en Montenegro. / Servicio especial

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zaragoza

Hablar de Montenegro a nivel deportivo es hablar de waterpolo. Se trata del deporte nacional por excelencia en un país balcánico de 600.000 habitantes que se enfrenta de tú a tú en esta disciplina a auténticos transatlánticos en competiciones internacionales. Por no hablar del palmarés de la antigua Yugoslavia, que se alimentaba de jóvenes montenegrinos bañados desde pequeños por el mar Adriático en piscinas de agua salada en la zona conocida como Bocas de Kotor, una franja de apenas unos kilómetros de costa que ha producido de forma ininterrumpida decenas de medallistas olímpicos y mundiales. En este escenario, concretamente en la localidad de Djenovici, 12 adolescentes waterpolistas españoles de entre 14 y 17 años, diez aragoneses y dos navarros, se encuentran inmersos en un campus de tecnificación entre el 8 y el 15 de agosto.

¿Cómo acaban 12 jóvenes waterpolistas en un campus en Montenegro? La respuesta la tiene un referente de este deporte en Aragón, Miguel Gil: "A raíz de mi etapa en Helios como entrenador guardo mucha relación con un jugador montenegrino, Nikola Mijanovic, y venía a visitarlo de vez en cuando. Total, que de una locurilla que salió de mi cabeza de montar un campus, finalmente lo hemos podido hacer realidad". Esta locurilla recibe el nombre de Mijo Camp, por el apodo que recibía el enlace sindical en Djenovici que ha facilitado este campus en su tierra.

Durante una semana, esta docena de chicos están experimentado lo que sería una concentración profesional con jornadas de doble sesión de entrenamientos, estancia y comidas en grupo. Con dos matices: por un lado, en realidad son 12+1; no es una cuestión de superstición, sino que "el primer día un chico serbio nos vio en la piscina y nos pidió venir con nosotros, desde entonces entrena como uno más", relata el entrenador. Por otro, a las actividades de tecnificación se les añaden otras recreativas como paddle surf.

Un escenario diferente

Además, aparte de los entrenamientos, se están concertando ("aquí todo es mucho más espontáneo, de un día para otro", explica Gil) partidos contra clubs de allí. "Ayer fuimos a Bijela, a 10 kilómetros de donde estamos, para jugar un torneo amistoso contra el equipo de allí", cuenta. Respecto a la estancia, como reconoce el entrenador, "Montenegro tiene sus carencias en alojamiento y servicios", pero para él, no es un impedimento porque "esto une más, hace más piña".

Piscina de waterpolo en el mar en una dársena donde en invierno se amarran las embarcaciones.

Piscina de waterpolo en el mar en una dársena donde en invierno se amarran las embarcaciones. / Servicio especial

Se trata de un enclave especial para este deporte porque en las villas de las Bocas de Kotor, se aprovecha la dársena protegida que durante el invierno se utiliza como amarradero para barcas de pesca y veleros para instalar el campo. Al llegar el verano, los vecinos y pescadores mueven sus embarcaciones fuera de estos 'aparcamientos para barcos' para dejar el agua despejada. Sobre el propio fondo marino se instalan porterías flotantes y corcheras y los espigones se convierten en gradas. Es en el periodo estival cuando se organizan las Ligas de Verano entre las localidades de la zona. El seguimiento es brutal. Espectadores aficionados al deporte abarrotan los diques que hacen las veces de palcos privilegiados y se pueden ver incluso bengalas pese a tratarse de enfentamientos amistosos. Montenegro y waterpolo en estado puro.

Un aficionado con una bengala, rodeado de muchos aficionados, en un partido amistoso de waterpolo en Montenegro.

Servicio especial

"Transmitir la pasión"

Que la forma de contacto se una llamada por WhatsApp no impide que la ilusión desbordada de Miguel Gil llegue hasta la redacción de este diario a través de las ondas telefónicas: "Tengo 55 años y el otro día me di cuenta de la suerte que tengo de poder estar en las piscinas de aquí que son espectaculares llevando a un grupo de kikos, estoy igual que cuando conseguía ascensos y victorias importantes". "Cuando eres más joven piensas en los resultados y en la competición; ahora a mi edad, me llena más transmitir la pasión por el waterpolo", resume.

Le acompañan en la expedición otros dos técnicos más jóvenes que como todos también están aprendiendo y disfrutando de la experiencia porque Gil se considera a sí mismo un entrenador de entrenadores. Lo ha sido siempre: "Cuando dirigía a Mijo (Nikola Mijanovic), le puse a entrenar a los alevines de Helios y ahora es el segundo téncio de la selección de Montenegro sub-20". Por este último cargo se encuentra actualmente en Varna (Bulgaria) en el Europeo por lo que ha tenido que delegar su condición de cicerone en su mejor amigo Philip Andric que hace las veces de guía local del campus.

La guinda a esta aventura será un entrenamiento en las impresionantes instalaciones del Jadran Hergec Novi, equipo centenario y el más importante del país balcánico. Además, si los compromisos se lo permiten, el exjugador de Helios y actual segundo entrenador de la selección juvenil de Montenegro dirigirá esta sesión para así "cerrar el círculo" del campus. Para el primer medallista olímpico aragonés, la clave de la primera medalla olímpica en piragüismo fue un viaje a Rumanía. Quién sabe si de esta expedición eminentemente aragonesa, saldrán futuros campeones olímpicos de waterpolo. De momento, que disfruten de esta pasión.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents