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Irene Ciércoles, desde los ojos de su entorno: "Ni en nuestros mejores sueños pensábamos llegar a una final absoluta tan pronto"

Con solo 16 años, la nadadora turolense ha firmado un Campeonato de Europa de absoluto de ensueño tras clasificar 5ª en los 100 metros espalda. Su entorno más cercano desvela su historia y las claves de su éxito

Irene Ciércoles, hace unos años, con tres medallas y la equipación del CN Sant Andreu

Irene Ciércoles, hace unos años, con tres medallas y la equipación del CN Sant Andreu / Servicio especial

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Zaragoza

A sus 16 años y en su primer año en la categoría Júnior, la nadadora andorrana Irene Ciércoles ha firmado una actuación memorable en el Campeonato de Europa Absoluto de París. Su quinta posición continental en la final de los 100 metros espalda y sus tres bajadas históricas por debajo de la barrera del minuto pulverizaron cualquier expectativa previa. Su padre, Faustino Ciércoles, reconoce la sacudida emocional que supone este hito: "Da mucho vértigo y un respeto enorme. Ni en nuestros mejores sueños pensábamos llegar a una final absoluta tan pronto; ella misma acudía con la idea de meterse en semifinales, por lo que terminar quinta ha sido algo brutal". Por su parte, su entrenador en el CN Sant Andreu, Carlos Peña, coincide en el impacto del resultado. Aunque en el cuerpo técnico confiaban en que pasara a la final por su buen estado de forma y porque se le veía rápida en los entrenamientos, el resultado les dejó "sin palabras".

En el agua desde los 15 días

El camino de Irene hacia la élite dio sus primeras brazadas en la piscina con apenas quince días de vida en Oropesa de Mar, en un cursillo al que la apuntaron sus padres en vacaciones. Tras sus inicios en los cursos de natación y salvamento en su Andorra natal, el destino de la familia cambió de forma por el cierre de la central térmica. Aquella circunstancia forzó el traslado de la familia a Barcelona, de donde es la madre de Irene, cuando la joven tenía ocho años. Lo que arrancó como una mudanza terminó convirtiéndose en la catapulta ideal para su desarrollo deportivo. Tras un paso inicial por el CN Catalunya combinando la natación con el waterpolo, a los 11 años decidió volcarse por completo en la natació e ingresó en el CN Sant Andreu. "Allí encontró un ambiente extraordinario, un grupo de diez amigas con su misma pasión y unos entrenadores maravillosos que la han llevado en volandas hasta aquí", destaca su padre.

Irene Ciércoles, de niña con el chándal del club de natación de Andorra.

Irene Ciércoles, de niña con el chándal del club de natación de Andorra. / Servicio especial

Dedicación y una norma inquebrantable

Detrás del éxito deportivo se esconde una logística familiar implacable y un desgaste de más de 22 horas semanales de entrenamiento. La rutina exige un engranaje coordinado al milímetro: tres días a la semana la alarma suena a las 5.15 h. de la mañana para que Faustino la traslade y esté en la piscina antes de las 5.40 horas. A las 7.30 h., su madre toma el relevo en la puerta del club para llevarla al colegio, donde cumple su jornada lectiva antes de regresar al vaso por la tarde, de 16.00 a 19.00 horas, completando la semana con las sesiones matinales de los sábados de 6.00 a 9.00. En los entrenamientos diarios, Carlos Peña recalca que el empuje que la turolense contagia a sus compañeros: "Es quien tira del grupo. Se junta con los chicos para entrenar a su ritmo de velocidad y eso motiva muchísimo a todo el equipo".

Pese a semejante carga física, la norma en casa es categórica e innegociable: los libros son la prioridad absoluta. "Sin notas no hay natación. La exigencia académica es lo primero y la piscina es la recompensa a su buen rendimiento académico", subraya su padre. El desempeño en el colegio es bueno, incluso en su primer año en Barcelona con todo el cambio que supuso y en un colegio trilingüe, con asignaturas en catalán, castellano e inglés. Este curso afrontará 1.º de Bachillerato Social en un centro muy cercano al club para optimizar desplazamientos, con la idea de matricularse en la carrera de Derecho en un futuro.

Pasión y un futuro prometedor

Fuera de la piscina, Irene desconecta por completo de las marcas a través de su gran pasión por el fútbol. Es fiel seguidora del RCD Espanyol, pasión heredada de su madre. "Ella es perica", afirma su padre. Sin embargo, su vínculo con el balón no acaba ahí: la familia está tan ligada al fútbol catalán que Irene es socia también del centenario CE Europa. "Estamos mirando para ir a Zaragoza, que vive mi madre allí, cuando jueguen", cuenta Faustino.

Pese a cerrar un verano estelar tras brillar en los Europeos Júnior de Múnich y en el Absoluto de París, tanto el club como la familia insisten en mantener la cabeza fría. Le restan aún dos temporadas en categoría Júnior antes de dar el salto definitivo. "Queremos hacer las cosas poco a poco, sin quemar etapas ni darle todo de golpe. Lo fundamental es que mantenga los pies en el suelo, compita con una sonrisa y siga disfrutando del proceso", concluye su técnico.

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