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Javier Álvarez, campeón nacional y bronce europeo sub-23 de duatlón cross: "En el Europeo era como estar en una sauna; supimos sufrir y salir a fuego"

El duatleta aragonés firma una temporada de ensueño con una séptima posición absoluta continental y la plata en el Nacional que le sitúa en la élite a pesar de su corta edad: "En cuanto a resultados y rendimiento ha sido la mejor temporada que he tenido hasta la fecha"

Javier Álvarez celebra su llegada a meta en el Nacional de Duatlón, donde obtuvo el oro sub-23 y la plata absoluta.

Javier Álvarez celebra su llegada a meta en el Nacional de Duatlón, donde obtuvo el oro sub-23 y la plata absoluta. / Servicio especial

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Zaragoza

Llega el momento de frenar. Tras un año tan exigente como brillante, Javier Álvarez saborea sus vacaciones con la tranquilidad del trabajo bien hecho. El balance de la temporada no admite dudas: el aragonés se ha graduado en la máxima categoría del duatlón tras conquistar el bronce en el Campeonato de Europa sub-23, además de un destacado séptimo puesto en la clasificación absoluta, y se ha consolidado en el panorama nacional con el título sub-23 y la medalla de plata en Élite. Una progresión meteórica que consolida su figura como una de las grandes realidades del deporte aragonés.

Javier Álvarez, a la derecha en el podio del Europeo Sub-23 de Duatlón.

Javier Álvarez, a la derecha en el podio del Europeo Sub-23 de Duatlón. / Servicio especial

"En cuanto a resultados y rendimiento ha sido, sin duda, la mejor temporada que he tenido hasta la fecha", confiesa el deportista con la perspectiva que da el descanso. Sin embargo, el esfuerzo acumulado ha pasado factura física: "Necesitaba parar ya porque la campaña se ha hecho larguísima. Empecé muy pronto preparando distancias más largas y carreras de mucho desgaste, y al final el cuerpo te pide un respiro tras tantos meses al máximo nivel".

Un infierno de calor y la baza táctica de Zaragoza

Si hay una cita que ha marcado su expediente este año ha sido el Campeonato de Europa, celebrado en Banyoles (Girona). Las condiciones meteorológicas convirtieron la prueba en una auténtica batalla de supervivencia. El circuito, ubicado junto al Lago de Bañolas, combinó temperaturas superiores a los 35 grados con un porcentaje de humedad del 98 %. "La sensación térmica era brutal, era como si estuvieras compitiendo dentro de una sauna. Eso marcó por completo el devenir de la carrera, porque ibas sufriendo desde el primer metro casi sin darte cuenta", relata Álvarez.

Javier Álvarez, a la izquierda, en el podio absoluto del Campeonato de España de Duatlón.

Javier Álvarez, a la izquierda, en el podio absoluto del Campeonato de España de Duatlón. / Servicio especial

En ese escenario de extrema exigencia, la preparación en la capital aragonesa se convirtió en su mejor aliada táctica. "En Zaragoza llevábamos desde principios de junio entrenando de forma constante por encima de los 30 grados —explica el joven duatleta—. Hicimos un trabajo muy específico de aclimatación para simular las condiciones de carrera. Al llegar allí, mientras a muchos rivales extranjeros les afectó muchísimo ese calor sofocante, a los españoles nos dio la confianza para salir a fuego desde el principio". Una valentía que le llevó a cruzar la meta como el primer representante español (7º absoluto), con su compatriota, Sergio Correa, unas posiciones por detrás.

La brecha sobre dos ruedas con el bloque europeo

El análisis del campeonato continental también sirvió a Álvarez para calibrar las diferencias reales entre el nivel nacional y el internacional, especialmente en el segmento ciclista. Es sobre la bicicleta donde las potencias europeas continúan marcando un punto de ventaja técnica y física. "Los belgas y los franceses están acostumbrados a entrenar en alta montaña durante todo el año. Cuando los metes en un circuito exigente o de verdadero esfuerzo individual, se nota que van un punto por encima", reconoce.

Para el aragonés, la clave residió en contrarrestar ese empuje con su gran fortaleza a pie: "Sabía que tenía ritmo de sobra corriendo porque me había visto muy fuerte durante todo el año. Pese a las dudas iniciales, salí a ver qué pasaba y, cuando compruebas que estás peleando cara a cara con los mejores, te da la fe necesaria para afrontar cada tramo al límite".

Una transición a Élite precoz y madura

Uno de los aspectos más destacados de su campaña ha sido la naturalidad con la que ha asimilado el salto de la categoría sub-23 a la élite absoluta, un paso en el que suelen acusar el desgaste muchos jóvenes talentos. Para Álvarez, esta consolidación no ha sido un trauma, sino una consecuencia lógica de su trayectoria en la Liga de Clubs.

"Llevo desde los 16 o 17 años, cuando aún era Júnior, compitiendo en la máxima división de clubs contra deportistas consagrados. Eso te otorga un bagaje incalculable. Cuando das el salto definitivo a Élite, apenas notas la diferencia porque ya conoces los ritmos. De los 21 a los 25 años las distancias físicas entre atletas son mínimas; la diferencia la marca la cabeza y saber leer las carreras", señala.

Con la mente puesta en recargar energías durante las próximas semanas, el duatleta aragonés atisba ya los grandes retos que conformarán su calendario la temporada que viene. Entre ellos, dos citas subrayadas en rojo: "Le tengo muchísimas ganas al Duatlón de Zuia, un evento con mucho nombre a nivel nacional e internacional donde este año me fue bastante bien y acabé contento, y al Campeonato de España de Media Distancia". Por el momento, el campeón aragonés desconecta con los deberes hechos y la certeza de pertenecer, por derecho propio, a la élite continental.

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