Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Márquezland Aragón: la fiesta completa de Marc con su grada y con Alcañiz tras un fin de semana de cariño mutuo

El campeón se desata en la celebración, saltando a la zona de sus seguidores, tras demostrar una vez más su idilio no solo con el trazado turolense, sino con su público

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Alcañiz

Fue la fiesta perfecta, el guion soñado, el idilio que continúa, el cuento de nunca acabar. Marc Márquez volvió a ganar por novena vez en Motorland Aragón en uno de sus grandes premios de casa, donde se siente cómodo, donde goza y hace disfrutar, ante su entregado público y su grada, que vivió una absoluta locura antes, durante y tras la carrera. Ahora que está tan de moda entre la chavalería, Márquez farmea aura. Y el circuito quizá debería darle una vuelta al nombre y llamarse Márquezland Aragón. Lo de casi todos los años, vaya.

Intentó en la salida hacerle la misma a Bezzecchi que en la sprint, pero el italiano se la aprendió y Martín pescó en río revuelto. Ahí se encogieron los corazones de la grada de Marc Márquez, llena de camisetas rojas de Ducati (y alguna de Gresini, su anterior equipo y el actual de Álex) y de banderas con el 93 al cierzo, pero también del resto del circuito. No tan ataviados, pero Marc sigue siendo el ojito derecho de Motorland.

Y parecía que Marco se iba a escapar, que no iba a haber doblete, pero el campeón, el mejor de la historia, lo es por algo. El adelantamiento con hielo en las venas a Bezzecchi llevó la locura a niveles extremos en todos los puntos del circuito, ya fuese cualquier grada, la suya e incluso la sala de prensa. Cundía la sensación de que el martillo pilón estaba percutiendo de nuevo y que ni Pedro Acosta, su heredero natural en el Olimpo, podría con él.

No se cansó la señal internacional de pinchar imágenes de la grada de Marc Márquez, con gente levantada cada vez que pasaba, un ánimo ensordecedor y las banderas sin dejar de ondearse. En cada imagen había un puntito más de locura que en la anterior y, en la última vuelta, fue tremenda la estampa de todas las banderas ondeadas al unísono para celebrar que el rey, que nunca se fue, está de regreso en la clasificación para el Mundial. Es un ídolo.

Pero cuando terminó la carrera llegó el éxtasis. Tanto cariño y amor fue correspondido con un Marc que celebró su fin de semana redondo aparcando su Ducati frente a ellos, montándose de paquete en una scooter y subiendo a la grada a saborearlo con los suyos. Estaba en su salsa, arrodillado, lanzando besos, haciendo corazones y dando botes con los aficionados al ritmo de ‘I will survive’ de Hermes House Band y ‘Sarà perche ti amo’. "He llorado muchísimo", cuenta una fan acérrima de Marc, presente en la grada.

Aquí ha ganado nueve veces. Aquí rompió en 2024 su sequía tras la lesión que casi le cuesta su legendaria carrera. Aquí lo ha vuelto a hacer. Las muestras de cariño que ha recibido durante todo el fin de semana han sido enormes. En el paddock había tortas por intentar sacarse una foto con él, le esperaban en el hospitality, en el camión y hasta en su motorhome.

Hasta llegó a destacarlo en la charla coloquial que tuvo con su hermano Álex y Bezzecchi en el coche de camino al podio de la sprint del sábado. “Había mucha gente en las curvas 9 y 10. Vaya mérito con el sol y el calor”, les dijo. Ir con ellos tras ganar fue su bonita forma de darles las gracias, lo mismo que hizo con el micrófono para culminar la fiesta total. En definitiva, no había mejor manera de corresponderles a todos los aficionados que venciendo en la que casi es su casa y dejando el Mundial temblando porque Marc ya está aquí.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents