Pepe Arcega trata de asimilar que su camiseta estará para siempre en el Príncipe Felipe de Zaragoza: "Estoy con resaca emocional; aún no soy consciente"
Todavía emocionado con el homenaje recibido, el exjugador de baloncesto destaca el orgullo que supone ser reconocido por su ciudad y en un entorno inmejorable

José Ángel Arcega se dirige a los espectadores del pabellón Príncipe Felipe. / Rubén Ruiz R
José Ángel Arcega trata de asimilar un sinfín de emociones. Han pasado unas horas desde que su camiseta comenzase a compartir techo en el Príncipe Felipe con las de su hermano Fernando y de Pilar Valero. Reconoce que no ha tenido tiempo de comprender del todo la dimensión del momento: "Estoy con la resaca emocional del acto y todavía no soy consciente de que esa camiseta siempre va a estar ahí", admite aún emocionado.
La imagen de ese número 10 surcando los aires, en el cielo del pabellón, quedará para siempre en la memoria del baloncesto aragonés. También en la suya. Así es la sensación de verse junto a dos ilustres: "Fue una sensación que no esperaba. De honor, de privilegio y de tener un estatus que, evidentemente, después de tantos años no esperaba. Pero estando allí, la sensación era estar entre dos grandes".
La noticia no fue sencilla de asimilar cuando la recibió. Fue inesperada. Primero llegó la nominación de la ciudad de Zaragoza, que emana baloncesto. Después, la confirmación oficial por parte de la alcaldesa, Natalia Chueca, como presidenta de Zaragoza Deporte Municipal, y del ayuntamiento. "De alguna forma no me lo creía. Sin embargo, cuando la alcaldesa lo hizo oficial, ya me dije que iba a ser una realidad", apostilla.
La espera, desde aquel anuncio durante las pasadas navidades hasta el homenaje del viernes, ha sido larga. También inmejorable, visto el escenario elegido. Arcega considera que ha merecido la pena. No fue un club quien retiró su camiseta. Fue su ciudad. Además ocurrió en un día en el que el baloncesto español tenía los ojos puestos en Zaragoza. "El hecho de que no haya sido ningún club, sino que me la haya retirado mi ciudad, y que el acto fuera ante la selección, donde estaba representado todo el baloncesto español... Para un deportista, el entorno y el escenario no pueden ser mejores", sonríe.
Dos hitos históricos
Y hubo un ingrediente más que convirtió la jornada en algo todavía más especial si cabe. El mismo día que su camiseta subía al techo del pabellón, Aday Mara debutaba con la selección española. Junto a él estaba otro aragonés, Jaime Pradilla, un grande. "Creo que se conjugaron unos astros que hicieron que el día en la historia de Zaragoza fuera grande", resume.
Arcega sabe que la fecha quedará marcada para los tres. Para él, por el reconocimiento; para Mara, por estrenarse con España; y para Pradilla, porque representa el presente de una generación que desea dejar huella.

Arcega, junto al resto de personalidades que le acompañaron en su homenaje. / Rubén Ruiz R
De hecho, cuando habla de ambos, su tono cambia. Ya no se refiere únicamente al futuro del baloncesto aragonés. En el caso de Pradilla, considera que la historia ya ha comenzado a escribirse: "Pradilla creo que ya lo está marcando. Es campeón de Liga, campeón de Europa con la selección y ha fichado por el Real Madrid. Bueno, ya lo está marcando".
Con Aday Mara tampoco escatima elogios. Recuerda su trayectoria universitaria en Estados Unidos y un logro que, según destaca, ningún español había conseguido antes: ganar una final universitaria. "Ha hecho cosas que no ha hecho nadie". Ahora espera el siguiente paso, la NBA.
Más camisetas retiradas
Arcega resume una cuestión que, horas después de ver la tercera camiseta colgada en el pabellón aragonés, ha comenzado a sobrevolar en el ambiente: ¿Habrá ocasión de añadir otra más? Para el homenajeado, ambos tienen por delante una carrera capaz de llevarles muy lejos. "Tienen todos los condicionantes para ser superestrellas del baloncesto internacional», asegura. «Les quedan muchos años para marcar una distancia grandísima con cualquier otro jugador de baloncesto aragonés", añade.
Además, incide en una cuestión clave. No es necesario haber marcado una época en el actual Casademont Zaragoza: "Creo que se ha abierto una ventana… Es la ciudad la que te reconoce como deportista, en ese sentido, como baloncestista. Entonces, si miramos por el club, será difícil porque no juegan aquí. Pero esta ciudad sabe reconocer a los suyos, y en este caso lo digo por mí. Por qué no. Aunque jueguen fuera, también pueden acabar colgados ahí. Yo lo veo factible, sí".
Volviendo al número 10, Arcega reconoce que son muchos los recuerdos. Mientras la veía subir, pensó en quienes ya no podían compartir físicamente el momento con él. "Me acordaba de mucha gente, pero evidentemente de los que no están". Sus padres, ya fallecidos, y su hermano Joaquín, que vive en Estados Unidos y no pudo acudir.
También estuvieron presentes sus antiguos compañeros, tanto los que compartieron vestuario con él en Zaragoza como muchos rivales que le hicieron llegar sus mensajes. "Me abrieron un poco también en canal", reconoce. La respuesta de todo el mundo ha sido, quizá, una de las cosas que más le han sorprendido. "No esperaba la reacción de tantos compañeros, de tanta gente del baloncesto que me decía que era muy merecido. Me va a costar mucho tiempo responder a tanta muestra de afecto", detalla.
Luego está Fernando. Dos hermanos, dos camisetas en el techo del Príncipe Felipe y toda una vida ligada al baloncesto. En casa habrá bromas, aunque este Arcega, Pepe, tiene claro quién seguirá, entre comillas, mandando: "Siempre será Fernando el que se ponga presidiendo la mesa", ríe.
Entre los hermanos no son necesarias demasiadas palabras. "Con Fernando nos decimos lo justo en estas ocasiones, porque nuestras miradas lo dicen todo", dice. Así era cuando jugaban juntos y así sigue siendo ahora: "Cuando pasan estas cosas, momentos en los que los dos estamos un poco tiernos, por decirlo de alguna manera, la mirada lo dice todo", reitera.

La camiseta de José Ángel Arcega. / Rubén Ruiz R
La camiseta ya está ahí arriba. El legado, también. Pepe todavía va a necesitar tiempo para comprenderlo. Quizá por eso, cuando se le pregunta qué consejo daría a los jóvenes que sueñan con llegar algún día hasta ese techo, responde desde la experiencia: "Si tú te entregas con pasión, trabajo y ganas, el baloncesto al final te lo devolverá". Él ya ha recibido su recompensa. Ahora, desde lo alto del Príncipe Felipe, podrá ver si otros aragoneses empiezan a caminar hacia la misma historia.
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