La Bolsa de Subproductos Industriales, una iniciativa de las cámaras de comercio e industria que nació a pricipios de los 90 como medio de comunicación entre empresas para facilitar el intercambio de los residuos producidos en una compañía y que podrían ser utilizados por otra como materia prima secundaria en sus procesos de fabricación, ha decaído en los últimos años en Aragón. De las 84 demandas y 87 ofertas empresariales que se registraon en la Cámara de Zaragoza en 1993 se ha pasado a las 39 y 17, respectivamente, en el 2002, en un proceso de caída constante.

Carlos Lapuerta, nuevo director del servicio de Industria de la Cámara de Zaragoza reconoce que la iniciativa "se empezó con mucha fuerza y con ayudas que han ido desapareciendo. En estos momentos hay un gran desconocimiento de esta actividad y ya hemos comenzado a promocionar el proceso para que la gente se anime". De hecho, la Cámara está rehaciendo la base de datos de la bolsa de subproductos y ha enviado cartas a los dos centenares de empresas que estaban dadas de alta en el servicio, para actualizar sus ofertas y demandas.

En la reordenación de servicios de la entidad cameral, el de Industria se ha desgajado de Economía y ahora se centrará más específicamente en atender el medioambiente industrial, los sistemas de gestión, emisiones, normativas y subproductos, con la voluntad de que "haya más contactos entre las empresas".

FILOSOFIA La filosofía de la bolsa de subproductos, que además de Aragón están en marcha en las zonas camerales de Andalucía, Cataluña, Centro, Galicia, Norte y Valencia, se enmarca en la voluntad comunitaria de fomentar el reciclaje y la reutilización de residuos, lo que deriva en un beneficio económico empresarial al reducir los costos del tratamiento del propio residuo y el aprovechamiento por parte de un tercero.

Hay quince sectores en los que se engloban los productos susceptibles de ser reutilizados por una empresa demandante que accede a la oferta de otra. En Aragón, este intercambio es especialmente significativo en los resiuos madereros, que representan casi el 20% de la suma de ofertas y demandas. Un porcentaje también importante se lo llevan los productos plásticos, con el 17,6% de los intercambios. Los residuos de chatarra y escoria de siderurgia suponen el 10% de los contactos empresariales y los subproductos químicos el 9,7%. Productos animales y vegetales (7,2%); cueros y pieles (6,9%); papel y cartón (6,2%); goma y caucho (5,3%); escombros y minería (5%); textiles (3%), igual que el vidrio; metales (2,3%); productos perolíferos y aceites (2%). Cierran la lista varios y envases y embalajes, con el 2%. En una década se han establecido casi 400 contactos empresariales.