La multinacional norteamericana General Motors (GM), propietaria de Opel, alcanzó ayer un acuerdo con los trabajadores de la fábrica portuguesa de Azambuja para proceder a su cierre a finales de este año. De esta forma, a partir del mes de febrero será la planta de Figueruelas (Zaragoza), la que se hará con la producción del Opel Combo, según anunció la empresa en un comunicado.

Dentro del acuerdo figura el compromiso de la firma automovilística de pagar, como mínimo, dos meses de salario base por cada año de trabajo a los 1.200 trabajadores que perderán su empleo tras el cierre de la factoría. Además, los empleados con contrato permanente cuyo sueldo base no alcanza los 1.500 euros mensuales recibirán un salario base añadido de 1.500 euros por cada año de trabajo.

Sin embargo, la nota de GM aclara que el paquete de compensaciones está vinculado con el cumplimiento del plan, que prevé la producción de 23.062 vehículos hasta el 21 de diciembre del 2006, así como el traslado de la producción del Combo a Zaragoza.

Además de las remuneraciones, la empresa concederá a cada trabajador, durante un período de dos años tras la conclusión del respectivo contrato, una serie de beneficios de acuerdo con las condiciones que están en vigor en la compañía. Entre ellas figuran el seguro de salud, el subsidio escolar y el que tienen los trabajadores con hijos que sufren alguna minusvalía, así como las previsiones individuales existentes en el plan complementario de jubilación, además de condiciones especiales en la adquisición de vehículos y piezas de la marca Opel.

En julio de este año, GM Europa anunció que en diciembre de este año transferiría la producción del Opel Combo de la fábrica de Azambuja a la de Figueruelas, tras al cierre de la planta portuguesa por motivos de costes de producción. Entre las justificaciones de la norteamericana para cerrar la unidad portuguesa se encontraba el exceso de costes, ya que, según sus cálculos, cada vehículo producido en Portugal es 500 euros más caro, lo que, de continuar la producción supondría pérdidas de 35 millones de euros anuales.

Desde que comenzaron los rumores de cierre de Azambuja, previsto en un primer momento para octubre, los trabajadores portugueses comenzaron las protestas. La primera huelga llegó el pasado 16 de junio y la situación también salpicó al gobierno luso, ya que el vicepresidente de GM Europa, Eric Stevens, comenzó las reuniones con el ministro de Economía luso, Manuel Pinho.