Empresarium, el parque empresarial impulsado por Terinza 26 y por el Ayuntamiento de Zaragoza, comienza a tomar forma al sureste de Zaragoza, concretamente en La Cartuja. Este macropolígono, que arrancó hace seis años, ya tiene unas 400 empresas instaladas (360 de ellas naves nido) y da empleo a unos 1.500 trabajadores. A estas alturas el 30% de la primera fase ya está en plena actividad y tiene ocupadas el 97% de las parcelas industriales. Pero se trata sólo de la primera fase, que estará a pleno rendimiento en cuatro ó cinco años. Entonces habrá trabajando 10.000 personas en Empresarium.

Estas fueron algunas de las cifras que se ofrecieron en la inauguración de Empresarium, cuya primera fase (totalmente urbanizada) dispone de 350 hectáreas de superficie (160 destinadas a parcelas industriales) y una inversión de 60 millones de euros. Allí se han instalado empresas como Schindler, Hispano Carrocera o Tudor, que han sido los impulsores del proyecto, según manifestaron el presidente y vicepresidente de Terinza, Andrés Cámara y Ricardo Díez, respectivamente, que calificaron el proyecto como "un sueño para modernizar la industria".

Los responsables de la empresa de capital riojano estuvieron arropados por el alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch; el consejero de Industria, Arturo Aliaga; el presidente de la Cámara de Zaragoza, Manuel Teruel; y por el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento, Antonio Gaspar, entre otros representantes de la clase política y empresarial.

Cámara subrayó que en el polígono "caben desde empresas pequeñas hasta las más prestigiosas, es decir, compañías de cualquier tamaño y sector, al contrario que otros polígonos con quien hemos mantenido una dura competencia", e ilustró que, si se tratara de superficie residencial, "podría albergar una ciudad de entre 60.000 y 100.000 habitantes". En este sentido, el polígono dispone de hasta 141 parcelas, cuyas superficies varían desde los 4.000 hasta los 247.000 metros cuadrados.

Sin embargo, Empresarium tiene todavía mucho recorrido, ya que, antes de que la primera fase alcance su plena actividad, se pondrá en marcha la segunda. La superficie será todavía mayor: 412 hectáreas, mientras que la inversión rondará los 100 millones de euros. Una segunda fase que "todavía se encuentra en tramitación", pero cuyas obras podrían arrancar en el 2008. Una fecha que para Terinza resulta especial, puesto que la adjudicación de la Expo del 2008 a Zaragoza supuso un revulsivo al proyecto, según significó Díez.

Cámara señaló, no obstante, que estos seis años no han estado exentos de "dificultades", aunque valoró su estratégica ubicación, muy cerca del cuarto cinturón y de la A-68.

EJEMPLO DE COLABORACIÓN Belloch no ahorró halagos a la iniciativa y a sus impulsores y subrayó que ésta "encaja de lleno en el proyecto global de Zaragoza", al tiempo que representa un "ejemplo de libro de lo que supone la colaboración entre lo público y lo privado". La reserva de suelo del Ayuntamiento (el 30%) se ha utilizado para trasladar allí a empresas ubicadas en el casco urbano, como ocurrió con Schindler y Tudor. Una alternativa que, según Belloch, desatasca la ciudad.