Los sindicatos UGT y Comisiones Obreras se mostraron ayer dispuestos a pactar con las patronales de las gasolineras para evitar la inminente huelga general, prevista para los días 7 y 8 de noviembre, convocada con el objetivo de desbloquear la negociación del convenio colectivo, aunque reconocieron que no han sido convocados a ninguna reunión. La protesta afectará a entre 1.300 y 1.500 trabajadores y 370 estaciones de servicio en Aragón, mientras que, en toda España, la cifra se eleva a 41.500 empleados de 8.700 instalaciones.

UGT y CCOO piden un convenio con vigencia de tres años, subidas salariales del IPC real más 0,75 puntos --frente a la propuesta de IPC más 0,3 puntos de la patronal--, un plus de 60 euros por festivo trabajado y el pago de 0,09 euros por kilómetro a los trabajadores con jornada partida para sus cuatro viajes, además de 42 euros por tareas realizadas en horas extraordinarias y la creación de una Comisión de Igualdad y de Salud Laboral que mejore la seguridad. Miguel Ángel Pacheco y Alfredo Orella, responsables en UGT y CCOO, respectivamente, de este sector a nivel estatal, afirmaron que, después de más de siete meses de conversaciones con las patronales --la Agrupación Española de Vendedores al por menor de Carburantes y Combustibles (Aevecar) y la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES)--, "ha sido imposible llegar a un acuerdo", y afirman que las subidas que solicitan "son asumibles", dentro del salario de 830 euros que reciben.

Según Pacheco, los operarios, además, han tenido que asumir "más carga de trabajo" con las nuevas prestaciones de las estaciones de servicio como la venta de productos, "que tienen márgenes comerciales muy altos mientras los empleados no han recibido nada a cambio". Este dirigente resaltó que, en los últimos años, "de siete trabajadores de media por gasolinera se ha pasado a cinco", mientras que, desde 1996 hasta el 2002, el número de establecimientos de este tipo "se ha triplicado". Por su parte, Orella destacó los "peligros" que deben correr los trabajadores en horario nocturno, con riesgo de sufrir atracos y agresiones.

En cuanto a las fechas, los representantes de los sindicatos afirmaron que fueron escogidas para perjudicar lo mínimo posible al usuario, aunque reconocieron que "cualquier día es malo para llevar a cabo una huelga así" y son conscientes de que los días precedentes aumentará su carga de trabajo.