Los miles de pequeños accionistas que hay en España están de enhorabuena. Los primeros 1.500 euros de dividendo por los títulos que poseen en empresas que cotizan en bolsa quedarán exentos de pagar el impuesto sobre la renta (IRPF) a partir de enero próximo, tras la entrada en vigor de la ley reguladora del principal tributo del sistema fiscal español.

Según los cálculos de Hacienda, la medida beneficiará al 87% de los perceptores de estos rendimientos, que se sitúan por debajo de esa cifra de retribución anual. El resto de los accionistas pagarán un tipo fijo del 18% como el conjunto de los rendimientos del ahorro, desde intereses bancarios hasta plusvalías. Tal como estaba previsto, desaparecen las ventajas en función del periodo de generación del rendimiento.

El proyecto de ley aprobado ya por el Senado llegará al Congreso en dos semanas para ser ratificado definitivamente antes de que finalice la primera quincena de noviembre, según las previsiones que maneja el Gobierno. En su trámite en la cámara alta, la norma sobre los dividendos ha mantenido la ventaja que inicialmente preveía una exención de 1.000 euros y ha sido aumentada en un 50%.

La cantidad de 1.500 euros exenta eliminará para la gran mayoría de los perceptores la doble tributación a que se ven sometidos estos rendimientos --primero por el impuesto de sociedades cuando son beneficios empresariales y luego por el IRPF cuando los cobran los particulares en forma de dividendo--.

No será así para el resto de contribuyentes que cobren más de 1.500 euros anuales por este concepto, ya que desaparece la deducción por doble imposición de dividendos. En la actualidad, los dividendos tienen una deducción del 40% antes de sumarse al conjunto de rentas del contribuyente. Ello sirve para paliar la doble imposición.

El Gobierno justifica la supresión de la deducción y la nueva exención en una necesaria simplificación del gravamen sobre estos rendimientos. Hay expertos que lo ven desde otra perspectiva. "La tributación fija del 18% será en realidad ficticia porque se trata de rentas que ya han estado sujetas al impuesto de sociedades, por lo que, en realidad, tributarán casi como los salarios", explica Jaume Cornudella, del despacho Landwell-PricewaterhouseCoopers.

La tributación de los dividendos no está armonizada en la Unión Europea (UE). Existen distintas modalidades de fiscalidad para los particulares, que van desde el sistema clásico que grava por partida doble estas rentas, hasta el tipo fijo. El gravamen especial oscila entre el 12,5% y el 30%, según los países, pero siempre muy por debajo del tipo marginal máximo del IRPF, según un informe de la Comisión Europea. Alemania y Francia permiten reducir a la mitad el importe que luego se suma al conjunto de rentas del contribuyente. Solo en algún caso, como en Grecia, los dividendos no pagan el IRPF.