Después de desprenderse del 39,4% de las acciones que tenía en Inmobiliaria Colonial, por la que ingresó 724 millones de euros, el valor de la cartera de participaciones de La Caixa en empresas que cotizan en bolsa era, a 30 de septiembre pasado, de 18.023 millones de euros (casi tres billones de las antiguas pesetas).

En esa cantidad se incluyen unas plusvalías latentes --el beneficio que obtendría en caso de haberlas vendido el último día del mes pasado-- de 9.290 millones, el 12% más que a 30 de diciembre del año pasado.

Ricard Fornesa, presidente de La Caixa, quiso subrayar ayer tras la celebración de la asamblea extraordinaria de la entidad que los beneficios totales en los primeros nueve meses del año han sido de 1.803 millones, un 52,2% más que en la misma fecha del 2005. Sin contar ventas de activos y operaciones extraordinarias, en lo que se refiere al negocio bancario típico, el resultado neto es de 1.079 millones, con un incremento del 19,2%.

Una de las líneas de actividad que se ha visto más reforzada es la que se refiere a empresas y promotores, con un incremento de la inversión del 32%. El negocio crediticio ha mejorado un 24,5%, si bien el hipotecario se ha situado casi un punto por encima: el 25,2%. En un contexto de bajos tipos de interés, La Caixa ha logrado aumentar un 21,5% los depósitos a plazo de los clientes minoristas.

BASE DE CLIENTES La base de clientes alcanzó los 9,9 millones, con 487.000 más en el último año. La intensa actividad comercial se ha centrado en una relación de proximidad. El grupo dispone de la red más extensa del sistema español, con 5.085 oficinas y de una plantilla de 25.423 empleados. Como complemento a la red, cuenta con 7.370 cajeros automáticos y con una posición avanzada en servicios de banca on line. Tenía 1,9 millones de clientes operativos, un 22% más que en el mismo periodo del año anterior.