El ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera, afirmó ayer que si el fondo de reserva de la Seguridad Social, que alcanzará previsiblemente los 40.000 millones de euros en el 2007, mantiene el actual superávit durante los próximos 10 años, el sistema de pensiones podrá soportar déficits de medio punto del producto interior bruto (PIB) en los siguientes 20 años. El pago de las pensiones estaría así garantizado hasta el 2036.

Caldera quiso disipar así los temores de una quiebra de las cuentas públicas ante un envejecimiento de la población durante las próximas décadas. Señaló que el Gobierno ha previsto una batería de medidas orientadas a elevar la tasa de actividad en el mercado laboral en previsión de este cambio demográfico mediante un incremento de la ocupación femenina, más estabilidad del empleo, compatibilidad entre la vida laboral y la familiar y la prolongación de la vida laboral.

RETRASO DE LA JUBILACIÓN En este punto, marcó como prioridad del Ejecutivo equiparar la edad oficial de jubilación con la real, y apuntó que desde el comienzo de la legislatura se ha ampliado en 10 meses al pasar de los 62 años y 8 meses a los 63 años y seis meses.

Caldera insistió, en un un acto en el Círculo de Empresarios en Madrid, que el sistema de Seguridad Social español "es de los más saneados". El ministro recordó que hace más de 10 años que diversos organismos internacionales, como la Comisión Europea (CE), anuncian previsiones para España que "no se están cumpliendo".

El titular de Asuntos Sociales hizo también una nueva defensa de la aportación de los inmigrantes a la economía española. Aseguró que los 600.000 inmigrantes regularizados hace un año "han hecho aflorar de la economía sumergida" nuevos contribuyentes que antes "no aportaban ni impuestos ni cotizaciones" al sistema. Actualmente, el número de extranjeros afiliados a la Seguridad Social ya supera los 800.000, y aporta más de 8.000 millones de euros anualmente, lo que equivale al 1% del PIB y al superávit del sistema de la Seguridad Social.