Un año estupendo". Así definió ayer el presente ejercicio de Caja Inmaculada (CAI) su presidente, Rafael Alcázar, tras el análisis de los datos pertenecientes a los nueve primeros meses del 2006. En ese tiempo, la entidad aragonesa ha gestionado un volumen de negocio total de casi 18.000 millones de euros, registrando un crecimiento del 19%. Gracias a esta mayor eficiencia, el beneficio neto aumentó un 20%, el doble que el año anterior, debido a una intensa actividad comercial. Las previsiones apuntan que, al término del curso, se alcanzarán incrementos relativos de volumen de negocio y de los beneficios entre el 15% y el 20%, siguiendo la tendencia actual. Además, desde enero, la CAI ha inaugurado nueve oficinas --cuatro en Aragón, dos en Madrid, otras tantas en Cataluña y una en Andalucía--, siguiendo su línea de moderada expansión, a las que se sumarán sendas sucursales en Alcalá de Henares y Guadalajara antes de final de año.

Las cifras de la Caja en lo que va de año muestran una creciente actividad de negocio, con un consecuente aumento de los beneficios y una mejora en las ratios de gestión. El volumen total ascendió hasta los 17.595 millones de euros --casi tres billones de pesetas--. La misma variación porcentual, un 19% --que ha ido acelerándose a lo largo del ejercicio--, se ha constatado en la concesión de préstamos, hasta los 6.807 millones de euros. Además, se han formalizado 3.400 millones de euros en operaciones de riesgo, lo que supone un incremento del 22% frente a los volúmenes concedidos en el mismo periodo del año pasado. El activo del balance ha obtenido un saldo de 8.177 millones de euros, un 15% más que en la misma fecha del 2005. "Si el año cierra como apuntan las previsiones, dentro de cinco años tendremos el doble de CAI, ya que podemos crecer el 100%", dijo el presidente, Rafael Alcázar. "Estamos todos muy satisfechos del trabajo de esta gran plantilla y del equipo de dirección", aseguró.

En cuanto a los principales renglones de la cuenta de resultados, el margen de intermediación se ha situado en 134 millones --+17%--, mientras que el ordinario presenta una variación interanual del 16%. Los gastos de explotación se elevaron un 5%, reflejando el "control estricto y el esfuerzo" de la CAI para "mejorar los medios que responden a las demandas de los clientes", explicó Tomás García, director general de la entidad aragonesa. Así, el beneficio bruto alcanzó un importe de 67 millones de euros, y el beneficio después de impuestos 54 millones, con un alza, este último, del 20% en términos interanuales, es decir, el doble que el año pasado. "Este ritmo de crecimiento se debe a que la situación y las perspectivas son buenas, y a nuestra política de acercamiento a empresarios, promotores y emprendedores, centrándonos en vivienda y empresa", argumentó García. "Respecto al pasivo, hay que destacar los depósitos de balance. El ahorro ha vuelto a ser atractivo para las familias. Los tipos de interés son más altos, lo que permite remunerar mejor a los clientes", señaló.

La eficiencia de la CAI se situó en el 56%, mejorando cinco puntos la ratio del mismo periodo del 2005. La tasa de morosidad ha descendido al 0,47% y la productividad de la plantilla ha subido a 12,9 millones.