Incertidumbre sí, pero moderada. La crisis suscitada en la empresa Idalsa por el impago (en torno a 10 millones de euros) de su principal cliente generó ayer "cierta preocupación" en la comarca de la Ribera Alta del Ebro por el futuro de los 40 trabajadores que componen la plantilla de esta firma dedicada al reciclaje de aluminio para su reutilización en el mercado. La Federación del Metal de UGT, por su parte, se mostró tranquila después de que la dirección de Idalsa asegurara a sus delegados sindicales la continuidad de la compañía.

El alcalde de Remolinos, Alfredo Zaldívar, no ocultó su "inquietud" por el desenlace de la crisis pero se mostró prudente en sus palabras. "Habrá que esperar a que la empresa se pronuncie, aunque es obvio que 40 puestos de trabajo en una zona rural es una cifra importante", indicó el primer edil de Remolinos, donde residen 15 trabajadores de Idalsa. Con todo, Zaldívar no dudó en restar trascendencia a las consecuencias que podría acarrear el cierre de la fábrica: "Afortunadamente, la tasa de paro en nuestra zona no es muy elevada, así que no habría problemas para recolocar a la plantilla".

En este mismo sentido se manifestó el alcalde de Pradilla de Ebro, Luis Eduardo Moncín, quien resaltó la "importancia" de una empresa que lleva "más de 20 años" consolidada en su término municipal.

Según indicó ayer la Federación del Metal de UGT en Aragón, poco miedo deben tener ambos municipios con este asunto, a pesar de que el cliente que ha contraído la deuda (un proveedor de la empresa Renault) proporcione a Idalsa cerca del 40% de su volumen de trabajo. "Los delegados sindicales han hablado con la dirección y les ha comunicado que en ningún momento se ha planteado cerrar la empresa", aseguró el secretario general de la Federación, Luis Tejedor, quien aún fue más allá al asegurar que la "elevada" carga de trabajo que tiene actualmente Idalsa podría derivar en nuevas contrataciones. No obstante, Tejedor afirmó que, si la crisis empeora, su sindicato apoyaría cualquier plan de viabilidad.