El debate está servido en los municipios más afectados por la crisis de Idalsa. Si el cierre de la compañía conllevara la clausura del vertedero donde la empresa arroja sus escorias alumínicas (altamente nocivas, según los ecologistas), los alcaldes no sabrían decir a ciencia cierta cuál sería la opción más secundada por sus vecinos: Por un lado, nadie está a favor de echar por tierra los 40 puestos de trabajos, pero por otro... "A los vecinos les preocupa mucho que el vertido pueda ser perjudicial para la salud. Todo acaba filtrándose en el río con el que riegan las huertas...", dice el alcalde de Remolinos, Alfredo Zaldívar.