La anunciada plataforma logística agroalimentaria de Mallén no convence al sector agroalimentario aragonés, que considera que por el momento no es más que un descampado de suelo agrícola. Y así seguirá siendo durante meses puesto que los terrenos sobre los que se asienta tienen que ser recalificados. Una actuación municipal que no tendrá lugar, como mínimo, hasta febrero, ya que requiere la modificación del Plan General de Ordenación Urbana. A pesar de que el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, y el consejero de Obras Públicas, Javier Velasco, han hablado en las últimas semanas de la importancia "estratégica" de este proyecto y se ha vendido a bombo y platillo, lo cierto es que el sector agroalimentario aragonés no lo ve nada claro y está a la espera de conocer con más detalle un proyecto con el que no se muestran muy convencidos.

Tanto las cooperativas agrarias como los empresarios del sector consultados por este diario no comprenden muy bien el viraje de la DGA que durante los últimos años apuesta por Mercazaragoza como plataforma agroalimentaria del sur de Europa, capaz de abastecer diariamente a doce millones de personas en un área geográfica que, en 300 kilómetros a la redonda, produce el 70% del Producto Interior Bruto nacional. La apuesta del Ejecutivo autónomo por Mercazaragoza es tan grande que incluso va a entrar a formar parte del accionariado de forma inminente. Solo falta la firma.

IMPLICACIÓN MUNICIPAL El alcalde de Mallén, Antonio Asín, se ha implicado a fondo en este proyecto por considerar su municipio como enclave propicio para distribuir alimentos. De hecho, ha anunciado que el ayuntamiento formará parte del proyecto junto a la DGA y una empresa que fue la primera, y hasta el momento la única, interesada en instalarse en la localidad.

El problema es que esta empresa, según datos del registro, carece de solvencia suficiente para asumir una empresa de las dimensiones que desde el Gobierno de Aragón han vendido ya en varias ocasiones. De hecho, ya se incluye a la plataforma logística de Mallén junto a otros grandes proyectos logísticos realizados en la comunidad y que, esos sí, están avanzados: Platea en Teruel, PlHus en Huesca, Pla-Za en Zaragoza y la Plataforma de Fraga.

Algunos destacados miembros del sector agroalimentario aragonés sospechan que la DGA está "vendiendo humo" con las informaciones aparecidas en torno a esta plataforma. De hecho, en la inauguración de la Cooperativa San Lícer de Zuera, a principios de mes, fueron varias personas las que pidieron explicaciones públicas a las autoridades autonómicas que asistieron al acto, para conocer con más detalle un proyecto que en principio les suscita numerosas dudas y consideran poco viable.

Algunos de los reproches que realizan los miembros de cooperativas y de la patronal del sector es que es imposible que Mallén --por su cercanía a Tudela y sobre todo a Zaragoza-- pueda hacerse con un mercado potencial de consumidores. El alcalde de la localidad, por el contrario, está muy ilusionado, y asegura que cuando en febrero se recalifiquen el millón de metros cuadrados adquiridos por el consistorio, se empezará a notar la realidad de la plataforma. Asín asegura que Mallén no pretende competir con nadie y que solo se beneficia de su posición estratégica por las cinco vías rápidas que atravesarán la localidad. El alcalde valoró la descentralización logística y la importancia de cerrar "las puntas de la estrella" de la distribución.