Los contratos de nacionalización firmados por las operadoras petrolíferas de Bolivia abren una nueva etapa después de 10 años de privatización que permitieron crecer a todas las multinacionales. La española Repsol-YPF es una de las veteranas en el país, al que llegó en 1994 con una alianza. La compañía que preside Antoni Brufau recordó ayer que es uno de los "principales contribuyentes fiscales", con una inversión, desde 1997, de 917 millones de euros en Bolivia y un desembolso de 1.002 millones en impuestos.

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Las compras de YPF ayudaron al crecimiento

La historia de Repsol en Bolivia comenzó en 1994, cuando se asoció con otras petroleras para realizar una exploración en Secure, entre los departamentos de Cochabamba (centro) y Beni (noreste). Las inversiones en el yacimiento, gestionado por la empresa estatal YPFB, se repartieron entre Repsol, la francesa Elf Aquitaine, la australiana BHP y la estadounidense Maxus. Esta última empresa fue adquirida en 1995 por la argentina YPF, que a su vez fue absorbida por Repsol en 1999.

La privatización, en 1996, de YPFB también benefició a YPF, que se hizo con la filial de exploración y explotación Andina. La empresa pública de transporte de gas Transredes, no afectada por los contratos nuevos al no tener exploración y explotación, fue adquirida mediante una sociedad conjunta por la estadounidense Enron y la anglo-holandesa Shell.

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El grupo tiene en Bolivia el 18% de todo el gas

La petrolera española está presente, a través de sus afiliadas Andina y Repsol YPF E&P, en 32 áreas, que producen unos 26.200 barriles de petróleo por día, el 53% del total nacional. Repsol YPF E&P lleva a cabo la principal actividad exploratoria en el país como operadora de Caipipendi, en el departamento sureño de Tarija.

La filial Andina controla campos de hidrocarburos en el oriente (Víbora, Sirari y Yapacani), centro (Río Grande, La Peña y Los Sauces) y sur (Camiri). Además, participa con el 50% en la sociedad dirigida por Petrobras en los campos de San Alberto y San Antonio, los mayores de gas natural y de donde se exporta a Brasil y Argentina, principales clientes de Bolivia. En el conjunto de Repsol, el peso de Bolivia supone el 18% de todas las reservas de gas y el 11% de la producción.

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La detención de directivos enturbió el clima político

El proceso legal contra los principales ejecutivos de Repsol en Bolivia, el español Julio Gavito y el argentino Pedro Sánchez, que fueron detenidos en marzo pasado por supuesto contrabando de petróleo, enturbió las relaciones de la compañía con el Gobierno de Morales.

El Ejecutivo también acusó a Repsol y a la brasileña Petrobras de incumplir el convenio de venta de gas a Brasil, lo que motivó un registro de las oficinas de la filial Andina por la Fiscalía en agosto. La petrolera española calificó de injustificados los registros y advirtió de que se defendería en los tribunales.

Además, un informe oficial aseguró que Repsol y otras petroleras incurrieron en evasión tributaria y no efectuaron las inversiones prometidas al Estado. El presidente tuvo que salir al paso y afirmar que apostaba por el diálogo con Repsol para mantener "un buen socio".