El movimiento obrero está a punto de lograr la unidad mundial, al menos formalmente. Unos 1.500 delegados en representación de 181 millones de trabajadores afiliados a 385 sindicatos de 165 países participarán, a partir de mañana, en el nacimiento de la Confederación Sindical Internacional (CSI).

El británico Guy Ryder será su primer secretario general. Él es, desde el 2002, el máximo responsable de la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL), que se fusionará con la Confederación Mundial del Trabajo (CMT). La CIOSL, de la que forman parte CCOO y UGT, tomará inicialmente las riendas de la nueva confederación: agrupa a 155 millones de empleados, frente a los 26 millones de la CMT.

EL FACTOR DE LA EDAD Ryder también tiene a su favor la edad, 50 años frente a los 65 del líder de la CMT, Willy Thys, y un amplio conocimiento de las instituciones económicas y laborales internacionales. Entre 1998 y el 2001 trabajó en la Organización Internacional del Trabajo.

El cargo de presidente de la CSI recaerá en un dirigente que no sea europeo. En la ejecutiva de 25 miembros estarán probablemente los líderes de CCOO y UGT, José María Fidalgo y Cándido Méndez, según fuentes sindicales. El reparto de la ejecutiva da 18 miembros a la CIOSL, 5 a la CMT y 2 a las centrales independientes.

En la delegación española al congreso de Viena habrá ocho representantes de CCOO y de UGT y cuatro de USO y de ELA. Algunas fuentes apuntaban que CCOO, UGT y USO tendrán representantes entre los 70 miembros del consejo general, el máximo órgano de dirección entre congresos. El reparto inicial otorga 50 representantes a la CIOSL, 15 a la CMT y 5 a los independientes.

El nuevo sindicato huye de definiciones políticas. Se define como una organización "unitaria y pluralista".