El crédito de consumo crece ya a un ritmo mayor que el hipotecario. En el 2005 aumentó por encima del 23%, y en el presente ejercicio se espera que supere el 21%, mientras que las hipotecas se mueven a un ritmo menor como consecuencia del endurecimiento de las condiciones de ese mercado. Y aunque en el sector se sabe que el consumo no podrá sustituir al crédito hipotecario en volumen, su crecimiento aconseja tomar posiciones en esa actividad. El cajero automático se ha convertido en el canal que permite potenciar el desarrollo del negocio.

El Santander es el último gran banco que permite disponer de préstamos de consumo a través del cajero. Se ofrece a un grupo de 50.000 clientes preseleccionados que pueden acceder a un crédito de hasta 12.000 euros a través del terminal bancario. "La experiencia de estos días nos permite pensar en ampliarla a un número de clientes mayor y también a internet", explica Pablo Tramazaygues, director de consumo del Santander. La entidad financiera parte de la idea de que los españoles "somos más ricos y más capaces de endeudarnos, lo que redunda en que el crédito de consumo puede seguir creciendo a un ritmo similar al de los últimos años", comenta.

OTRAS OPCIONES Igualmente, el BBVA y, con cierta anterioridad La Caixa, han puesto a disposición de sus clientes la posibilidad de acceder al préstamo de consumo. La entidad presidida por Francisco González apuesta por predeterminar el volumen de crédito al que puede acceder cada cliente. También es la fórmula elegida por La Caixa, que establece un tipo de interés variable (desde el 9,90% al 13,90%), según el perfil de riesgo del tomador del crédito.

El sector financiero se propone cambiar los hábitos de los consumidores, que tienden a acudir al punto de venta --desde los concesionarios de automóviles hasta las tiendas de electrodomésticos-- para contratar el préstamo con el que financiar la compras. "Intentamos que nuestros clientes cuenten primero con nosotros antes de decidir cómo pagan sus compras", comenta Salvador García, responsable de márketing de Caixa Manresa.

"En condiciones estándar, es decir, para un cliente que no tiene dificultades para devolver el préstamo, lo normal es que éste le resulte más barato a través del banco que del establecimiento comercial", comenta Álvaro Cadahia, director de Financiación de Consumo del BBVA.

La razón es que mientras que los bancos han afinado la maquinaria del scoring --la calificación de riesgo que corresponde a cada cliente--, en los establecimientos comerciales la discriminación es mucho menos sofisticada, con lo que los costes aplicados pueden ser mayores.