Las entidades financieras no parecen estar muy de acuerdo con el Banco Central Europeo (BCE) sobre la falta de traslación de la bajada de los tipos de interés oficiales al mercado. De hecho, destacan que en dos meses y poco más de 10 días, el euríbor --el tipo interbancario a 12 meses-- ha bajado dos puntos mientras que la tasa oficial lo ha hecho en 1,75. Incluso desde el sector bancario se apunta que si la situación del mercado no fuera la que es, la traslación habría sido todavía más lenta.

"En condiciones normales, las bajadas de los tipos de interés suelen tardar de tres a seis meses en trasladarse a los mercados", explica el responsable de tesorería de un banco mediano. "Lo que ocurre es que el BCE tiene prisa porque la bajada de tipos se traslade a las hipotecas", agrega. La cuestión es que en el actual entorno económico, no hay tanto margen temporal como en otras ocasiones para que la onda de los descensos llegue a la economía real. "Y se nos pide que los bajemos de forma artificiosa", comentan las mismas fuentes, a un ritmo que no es el habitual en el mercado.

DEMORA JUSTIFICADA Los bancos reconocen, sin embargo, que hay algunas razones que justifican la demora con la que se trasladan las bajadas al crédito. En el mercado interbancario nadie se presta dinero a un año. Es decir, las operaciones que determinan la tasa del euríbor no tienen mercado --aunque el indicador se compone a diario-- porque se mantiene la desconfianza.

El mayor avance que se ha registrado en el interbancario es que las entidades vuelven a prestarse dinero a tres meses, lo que ha llevado a algunas fuentes del sector a destacar que comienza a notarse una cierta relajación en un mercado comprimido por la desconfianza. "La prima de riesgo a tres meses que se mide con la comparación del euríbor a tres meses y el promedio trimestral del eonia --el tipo a un día-- tiende a caer", describen en la banca. "Otra cosa es que volvamos a ver las primas de riesgo que había antes de la crisis", añaden.

DIFÍCIL NORMALIDAD Volver a la normalidad parece complicado. "La banca prefiere acudir a la facilidad de depósito del BCE por la que reciben poco más del 2% para sus fondos que prestarlo al 5%", explica Xavier Mena, catedrático de economía de Esade. Desde su punto de vista, la razón son los 82.000 millones de euros en vencimientos de la deuda a los que deben hacer frente bancos y cajas durante el 2009. "Cuando resuelvan ese problema, volverán a pensar en el crédito", añade.

Los bancos españoles se han financiado en el exterior mediante la emisión de titulizaciones inmobiliarias y bonos corporativos. Hasta antes de la crisis se habían ido renovando esas emisiones. "Ahora habrá que amortizarlas, porque no es fácil vender deuda de entidades financieras", dice Mena, para añadir que los bancos tendrán que concentrar muchos recursos en reducir ese apalancamiento.

En el sector no hay duda de que lo más acuciante es hacer frente a los compromisos adquiridos. "Las entidades financieras no tienen suficiente liquidez, por lo que primero atenderán sus compromisos y si hay excedente, ese dinero irá a para al crédito", explica Josep Maria Abella, director de tesorería de Caixa Terrassa. Recuerda Abella que mientras que el crédito creció a un ritmo del 25% en los últimos años, la masa monetaria --el dinero en circulación-- lo hizo a un ritmo del 7%. "La deferencia entre los dos porcentajes se ha cubierto con apalancamiento que ahora hay devolver", explica.