Al hombre que vino del frío apenas le ha dado tiempo de aclimatarse a la cultura mediterránea. Y al hombre que se hizo en Aragón y en GM le llega la hora de volver a sus orígenes tras hacer escala en Alemania y Estados Unidos. Son las cosas de General Motors (GM), que mantiene una política de cambios continuos en las cúpulas de las plantas europeas.

A Romek Rytwinski y a Antonio Cobo les espera un nuevo reto. Este último, de 53 años, regresa a Zaragoza, donde comenzó a trabajar a los 24 años, precisamente en GM España. Toda su vida profesional ha estado ligado a la multinacional y gran parte a Figueruelas. "El siempre se ha preocupado por la planta, estuviese donde estuviese", apuntan fuentes sindicales que lo recuerdan como una persona "muy trabajadora, seria y de trato muy agradable".

Amante del fútbol --lo que habrá disfrutado en Alemania, al menos, durante la celebración del Mundial de Sudáfrica--, Cobo es considerado por la propia empresa como un "aragonés de adopción". Su familia ubicó su hogar en Zaragoza y allí ha permanecido mientras su reputación profesional iba ganando enteros en Europa". Las distintas fuentes consultadas coinciden en que es "uno de los grandes" de GM. No en vano, hasta ahora ha estado de número dos en Russelsheim (Alemania), sede de Opel en Europa. Licenciado en Física, domina el inglés y el alemán y, además, también fue uno de los grandes reponsables del lanzamiento del Insignia, uno de los vehículos que más éxitos ha obtenido en el último año para la marca del rayo.

Muchos en Figueruelas le recuerdan por los dos últimos años en los que fue responsable de Calidad de la planta. Otros alaban su capacidad para entenderse con los sindicatos, pese a las dificultades que pudieran surgir en el pasado. Pero todos coinciden en que su llegada será buena para la factoría.

Mientras, Rytwinski dirigirá GM en Rusia, uno de los países que más alegrías está dando a la compañía en los últimos años. Todo un reto al que llega tras una dura etapa en España.