El vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP, Javier Arenas, defendió ayer que para reducir el gasto público "hay que recortar en todo", menos en educación, "donde nos jugamos las oportunidades de futuro", dijo, en sanidad, "donde nos jugamos la salud de todos", y en servicios sociales. Arenas avanzó que, si el PP gana las elecciones generales del 20 de noviembre, lo primero que se ajustará será el Ejecutivo central, que será "el más reducido de la historia". Así, como ejemplo de lo que la dirección popular tiene previsto, puso el tijeretazo que decidió en su etapa como titular del entonces Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en el gobierno de Aznar.

El dirigente aseguró que recortó "200.000 millones de pesetas mediante un plan que afectó a todas las áreas gubernamentales, pero no supuso ningún retroceso social". Arenas no tuvo reparos en concretar cómo reduciría la estructura del Gobierno: "O se acometen reducciones brutales del gasto corriente, que está gordísimo, o se suben impuestos, que es lo peor que se puede hacer". También apostó por un "sacrificio de todos, empezando por los dirigentes políticos y los gobernantes" para que "no se pueda gastar ni un euro más de lo que se ingresa en ninguno de los diferentes niveles administrativos".